Primeras impresiones de Supremacy 1914

6.5   Valoración
Jugabilidad: 7/10
Gráficos: 5/10
Rendimiento: 8/10

Dinámicas reales de diplomacia y estrategia, ambientación Primera Guerra Mundial

Progresión lenta, beneficios al invertir dinero real

La semana pasada estuvimos jugando a Supremacy 1914 (de Bytro labs), un juego de estrategia gratuito para navegadores de Internet en el que los jugadores controlan un nación en mitad de conflicto por el control del mundo junto a y contra otros jugadores. Se trata de un título que lleva ya en el mercado un tiempo y a partir del cual han surgido otros juegos similares ―Call of War 1942 y Conflict of Nations― con características parecidas, pero Supremacy es donde todo comenzó.

Al contrario que otros juegos de estrategia de su género, en Supremacy 1914 se compite en tiempo real. Todos los jugadores en la partida pueden llevar a cabo sus acciones al mismo tiempo, ya sea, por ejemplo, la construcción de edificios, el adiestramiento de unidades o el desplazamiento de tropas. La acción se sitúa a principios del siglo XX, durante la Primera Guerra Mundial, y cada jugador controla una nación del mundo real de entre treinta jugables.

En muchos sentidos, el juego se asemeja más a un juego clásico de tablero que a un videojuego, y esto se debe al ritmo de progresión. Los jugadores no se verán en medio de la acción, con combates armados frenéticos, sino que serán testigos del desarrollo y el paso de los días y de las semanas. Tanto la construcción de edificios, el entrenamiento de tropas o el desplazamiento de unidades militares de un territorio a otro puede llevar horas, días o incluso semanas. En el último caso nos referimos a desplazamientos especialmente largos o a edificios de mayor nivel.

 


Teniendo esto presente, Supremacy ofrece un juego complejo donde prima la estrategia y donde los fanáticos de las tácticas militares y las relaciones diplomáticas disfrutarán mucho. No se trata de un título frente al que uno se sienta y puede jugar durante horas y horas, sino más bien uno al que se juega en sesiones cortas para gestionar los recursos y organizar los movimientos de tropas. Como es obvio, para poder realizar acciones es necesario esperar a que estas se completen.

Dadas las peculiaridades del juego, no es un título que pueda analizarse fácilmente, ya que su naturaleza impide exprimir sus cualidades en varias sesiones largas. Hay que jugar durante días y días para poder apreciar el desarrollo de una partida, las relaciones entre jugadores y los resultados de los enfrentamientos militares. Aun así, es posible transmitir una idea general de lo que un jugador novato puede esperarse.

En los primeros compases de una partida, siendo sinceros, no hay mucho que hacer, lo que puede resultar desalentador si uno no está acostumbrado al género. Además, no existe mucha ayuda en pantalla, por lo que no es fácil lanzarse a la aventura. La experiencia de juego está claramente enfocada a un público determinado, y da la impresión de que se requiere un conocimiento previo para poder jugar. No es hasta que se navega por todos los menús y se descubre el potencial estratégico cuando uno se siente atraído por el estilo.

En las diferentes pestañas del menú podemos encontrar todo lo necesario para desarrollar nuestra nación: relaciones diplomáticas, comerciales, espionaje, unidades militares, etc. En apenas un par de sesiones, se aprecia que las relaciones entre jugadores son esenciales. Si no te llevas bien con tus vecinos, lo más probable es que te invadan y termines fuera de la partida. Las partidas avanzan con progresión de tiempo real, y terminan tras unas semanas, cuando un jugador es declarado ganador según los puntos acumulados (los puntos se obtienen controlando ciudades o enclaves determinados).

 


Si tuviésemos que destacar un aspecto negativo, aunque es un aspecto sobre el que se puede discutir, es la existencia de una divisa premium: oro. El oro permite a los jugadores acelerar los procesos de construcción, espionaje, entrenamiento de unidades y, en general, todo lo requiera tiempo. Aunque podría decirse que no es más que una manera de agilizar las partidas, la verdad es que, en nuestra opción, el uso de oro tiene repercusiones. Al fin y al cabo, no deja de ser un juego competitivo, y terminar los procesos antes que los demás es una ventaja. Sin embargo, debemos mencionar que los jugadores no necesitan invertir dinero real para ser competitivos. Es posible ganar partidas sin comprar oro, pero no se puede negar que aquellos que gastan dinero tienen una cierta ventaja, sobre todo en los primeros días de una partida nueva.

En general, el juego es interesante. Conectarse cada día y ver cómo se han desarrollado tus planes es muy emocionante. Al leer las noticias globales con los informes de todo lo que ha acontecido en el servidor permite hacerse una idea del transcurso de la partida y permite organizarse para escoger aliados o enemigos. Pero no es un juego para todo el mundo: requiere conectarse periódicamente durante bastante tiempo y con cierta constancia para gestionar todo de manera activa. Aquellos que disfruten de la estrategia y la diplomacia, seguro que encontrarán en Supremacy una fuente de diversión.