Primeras impresiones de World of Tanks

9   Valoración
Jugabilidad: 8/10
Gráficos: 9/10
Rendimiento: 10/10

Muchísimos tanques para desbloquear y modificar, gráficos impresionantes

Sistema de localización a través de edificios, objetivos secundarios poco útiles

Esta semana nos hemos adentrado en el juego de tanques de Wargaming, World of Tanks. Para aquellos que no lo conozcan (lo que sería raro), se trata de un MMO gratuito ambientado en la Segunda Guerra Mundial con ya unos cuantos años en su espalda. Pese a haber escuchado mucho sobre el juego y haber leído su nombre en más de un titular, no ha sido hasta ahora cuando este humilde periodista ha tenido la oportunidad de probarlo por primera vez.

Comenzar señalando que el cliente del juego ocupa bastante, por lo que aquellos con una conexión lenta pueden verse esperando un tiempo hasta poder acceder al juego. Sin embargo, una vez que se ha bajado lo suficiente para poder conducir un tanque de tier bajo, el propio cliente nos indica que ya se puede entrar. Como contábamos con una cuenta absolutamente virgen, nos lanzamos a la aventura en cuanto pudimos. Pero aquí es necesario mencionar que la descarga se pausa en cuanto se accede al juego, por lo que algunos modos están restringidos (como por ejemplo el modo de práctica con bots) hasta que el cliente se descarga por completo.

Lo primero con lo que uno se encuentra es un tutorial en el que se nos muestran las mecánicas más básicas. El tanque se controla con las teclas W, A, S y D para moverse y el ratón para apuntar y disparar. Al desplazar el cursor, el arma del tanque se desplaza lentamente hacia el objetivo. En principio, bastante sencillo. Una vez completado y con la confianza de ser los amos del campo de batalla, fuimos directos a probar partidas contra otros jugadores.

 

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En el “Garaje”, donde se almacenan todos los tanques que se posean, a nuestra disposición teníamos nueve tanques de tier 1 entre los que escoger, pertenecientes a distintas naciones, las cuales tienen sus propios árboles tecnológicos para progresar y desbloquear así nuevos tanques. Dentro del garaje aparece muchísima información: tripulación, árboles de progresión, armería y otras opciones para personalizar los vehículos (aunque bien es cierto que todavía no contábamos con el dinero necesario para hacer nada). Aunque no es algo de lo que preocuparse, ya que conlleva cierto tiempo desbloquear lo que uno quiere y poder acceder a mejoras. Tras echar un vistazo a los tanques disponibles, nos decantamos por un clásico británico, el Vickers Mk. I, y nos preparamos para un partida del modo team deatchmatch (quince contra quince).

Nada más comenzar, lo primero que nos sorprendió es el que juego tuviera más de seis años. Sus gráficos (quizá es importante decir que nos descargamos el cliente HD) mantienen el tipo mejor que bien. Texturas perfectamente definitivas, vehículos detallados y escenarios increíbles. El solo hecho de contemplar la ciudad derruida que sería el escenario de batalla ya era emocionante.

El objetivo, como ocurre en todos los modos normales, era capturar la base enemiga mientras se defiende la propia o destruir a todos los integrantes del equipo enemigo. Nuestro equipo se separó y nos adentramos en las calles de la ciudad. Y no tardamos mucho en escuchar disparos y explosiones, pero cuando quisimos desplazarnos para apoyar a nuestros compañeros nos topamos nosotros con un enemigo. Por fortuna, el tanque que escogimos cuenta con una gran defensa frontal, por lo que pudimos aguantar el impacto y retirarnos para cubrirnos. Sin embargo, no nos sirvió de mucho. Era obvio que muchos de los jugadores se conocían el mapa a la perfección y terminamos con la sensación de que todos eran mucho mejores que nosotros. Se diría que pasamos más tiempo en modo espectador que en el campo de batalla. Pero suponemos que es parte del proceso de aprendizaje. En cualquier caso, si uno quiere abandonar una partida, puede hacerlo y volver al garaje, aunque no podrá usar el tanque escogido hasta que esa partida termina.

 

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La conclusión extraída de la primera partida es que, aunque las mecánicas básicas sean simples, hay muchos detalles importantes que requieren de tiempo y dedicación. Conocer el mapa, las distintas posiciones, de lo que es capaz tu tanque, la capacidad de ataque de los enemigos, cuándo atacar, cuándo esconderse… cosas que no se adquieren con unas pocas horas de juego. Un buen indicador de que World of Tanks es un juego que requiere habilidad y conocimiento pese a contar con mecánicas de control sencillas.

Lo que menos nos ha gustado del juego, probablemente por la frustración que supone, es el sistema de localización de enemigos. Cuando un jugador tiene en su línea de visión a un enemigo, este aparece reflejado en el mini-mapa (lo que no está mal), pero también se le puede ver a través de edificios gracias a una marca especial. Esto supone que muchos jugadores pueden verse y evitarse con tan solo tener una estructura entre ellos, pero tampoco podemos asegurar cómo funciona exactamente el sistema. No obstante, preferiríamos algo más simple, con marcas únicamente en el mapa.

Otro elemento que pudimos apreciar, aunque esto quizá se deba al nivel y el tier de tanques, es que ninguna de las partidas que jugamos se ganó por captura, sino que todas terminaron con uno de los dos equipos exterminado.

Como conclusión, World of Tanks es un juego muy divertido donde la estrategia premia. Sin duda, gana enteros jugando con conocidos y de manera coordinada, pero incluso jugando solo puede pasarse un gran rato. Cuenta con multitud de mapas distintos, y estos son enormes. Y a medida que se sube de nivel y de tier de tanques, se consigue acceso a nuevos mapas. En este sentido, su sistema de progresión es excelente.

 

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