Primeras impresiones de Rage War

6.5   Valoración
Gameplay: 8/10
Graphismes: 5/10
Performances: 7/10

Combate estratégico, Campaña PvE, múltiples avances tecnológico

Gráficos desfasados, Algunos elementos limitados a dinero real

Rage War es un título multiplataforma de estrategia y gestión desarrollado por Fury Studio y publicado por XS Software. Se trata de un juego gratuito disponible para navegadores, PC, MAC mediante un pequeño cliente y también para móviles a través de iOS y Android. En él todo todo gira en torno a la máquina del tiempo de Leonardo Da Vinci, que nos lleva por accidente a un universo alternativo durante la Edad de Piedra. A partir de ese momento nuestra tarea es construir un asentamiento, recolectar recursos y formar un ejército para hacer frente a los rivales mientras se progresa.

La aventura comienza con una cinemática muy bien hecha y con un gran trabajo de voz detrás, pero que parece haberse llevado buena parte del presupuesto. Los gráficos no destacan particularmente, y también nos topamos con animaciones algo pobres. En general, la estética del juego nos hizo pensar en títulos de la década pasada. Habiéndolo probado en PC, debemos mencionar que la interfaz está claramente pensada para móviles, con botones enormes y menús sencillos que no se adaptan del todo a monitores de resoluciones altas.

En cuanto a la jugabilidad, durante las primeras horas de juego se nos presenta un título que cumple con los estándares del género. Mediante un tutorial (algo esencial para jugadores que no estén familiarizados con este tipo de juegos, pero terriblemente aburrido si eres un habitual) se aprenden los conceptos básicos y todo lo que hay que conocer para navegar por los menús. Las mecánicas son bastante sencillas, y en un principio pensamos que nos veríamos avocados a un juego aburrido con sistemas repetitivos y en el que no hay pensar demasiado, pero por fortuna nos equivocábamos.

 


El combate puede disfrutarse tanto en PvE como en PvP, aunque hay que alcanzar un determinado nivel para poder acceder a los enfrentamientos con otros jugadores. No obstante, la premisa es similar en ambos modos. Al atacar un asentamiento, jugador o controlado por la IA, se puede escoger las tropas con las que se quiere atacar y su posición en uno de los flancos. Hay muchos objetivos para vencer, pero en general se persigue destruir el castillo central. Para lograrlo, las unidades avanzan en una línea recta atacando todo lo que se encuentran a su paso hasta que se quedan sin energía. El concepto como defensor es colocar el mayor número de defensas para agotar la energía de los atacantes antes de que estos alcancen los edificios más importantes. Para un atacante, al menos a niveles altos, es importante contar con suficientes tropas como para atacar en oleadas y penetrar las defensas rivales.

El combate en Rage War es un absoluto soplo de aire fresco respecto a otros títulos del mismo género. No es que sea excesivamente original, ya que algo similar se puede encontrar en otros juegos (como el archiconocido Clash of Clans), pero sin duda lo hace distinto a otros juegos similares. Da la impresión de que la estrategia es realmente importante, ya que durante la campaña fuimos derrotados en multitud de ocasiones y tuvimos que hacer ajustes constantes en la formación y en los tipos de unidades para lograr vencer. En nuestra opinión, esto es lo que hace interesante el combate táctico. El proceso es sencillo, pero muy gratificante cuando consigues dar con la solución a un problema con el que has estado un tiempo atascado.

 


Más allá del combate, los desarrolladores han hecho todo lo posible (dentro de lo que cabe) para evitar la tan odiada (y querida) automatización. Al construir el asentamiento, el jugador puede colocar los edificios, moverlos y unirlos mediante carreteras; también descubrir tierra adicional para expandirse. Incluso dentro de la propia campaña, no es necesario luchar, ya que es posible intentar sobornar y negociar tratados para obtener una solución diplomática y pacífica. El árbol de investigación de tecnologías parece bastante abierto y permite progresar a placer del jugador, sin que haya tecnologías como pre-requisitos para avanzar.

En conclusión, dentro de su género, Fury Studio ha logrado dejar atrás gran parte de ese contenido repetitivo y aburrido que está presente en muchos de los juegos de este tipo. El combate es muy estratégico y divertido, y pese a que el juego no cuenta con un apartado gráfico destacable, en Rage War prima la jugabilidad sobre la estética. Además, dada sus cualidades como multiplataforma, es, de manera garantizada, un juego con el que contar.