Primeras impresiones de Pocket Starships

5   Valoración
Jugabilidad: 6/10
Graficos: 6/10
Rendimiento: 4/10

Controles sencillos, multiplataforma, casual

Algo repetitivo, no adaptado gráficamente a altas resoluciones

Recientemente hemos tenido la oportunidad de probar Pocket Starships, un shooter espacial gratuito en el que los jugadores pueden construir y pilotar su propia nave espacial en una guerra entre facciones que los llevará a cruzar la galaxia. Para este análisis hemos contado con 100.000 Solar (la moneda premium del juego), lo que nos ha permitido ver los distintos elementos que este juego ofrece.

Decir que las primeras impresiones son positivas y que el juego tiene muy buen aspecto. Está claro que ha sido desarrollado y diseñado con la idea en mente de accesibilidad multiplataforma, ya que es un título para móviles y navegadores web. Cuenta con una interfaz sencilla y está adaptado a pantallas táctiles. Lo único negativo en este aspecto, es que el hecho de que esté adaptado para móviles, es que el juego no está pensado para jugarse a pantalla completa en una resolución 1920x1080 o superiores. No obstante, que se aprecien píxeles sólo ocurre al adentrarse en portales o en los menús de crafting, por lo que tampoco es un problema excesivo.

Los controles son muy sencillos. Como ya os habréis imaginado, hemos probado el juego en un navegador, y lo que nos encontramos fue un entorno 2.5D y con perspectiva isométrica en el que nuestra nave se desplaza utilizando las teclas W, A, S, D y el cursor del ratón para apuntar y desplazarse. También se puede cambiar de arma pinchando sobre el arma que se quiere utilizar en uno de los laterales de la pantalla, y utilizar un arma nuclear arrastrando desde su icono en la parte inferior. El control es muy natural, y es obvio que está perfectamente adaptado a pantallas táctiles.

 

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Personalmente no diríamos que es el tipo de juego en el que un jugador podría pasarse horas y horas seguidas jugando, ya que su naturaleza casual lo hace ocasiones repetitivo. El sistema de misiones nos lleva a zonas PvE en las que se combate contra oleadas de naves piratas controladas por la IA mientras tratamos de defender una base y a zonas PvP instanciadas en las que se combate contra otros jugadores en lugar de enemigos controlados por la IA. Sin embargo, es necesario mencionar un elemento muy interesante, ya que en el apartado PvP los jugadores luchan por su facción y pueden conquistar zonas del universo. El mapa de la galaxia se divide en docenas de territorios conectados y por los que las dos facciones luchan.

No obstante, el PvP y el PvE no difieren demasiado (si uno obvia el hecho de que en un modo se está jugando contra personas y no computadoras), ya que las mecánicas de juego de defensa y ataque son bastante similares.

Al tener la sensación de que todos los modos de juego y las mecánicas de progresión son similares, el juego tiende a volverse un poco repetitivo. Si a esto se le añade que en las guerras de facciones un jugador novato con una nave de nivel bajo no puede hacer gran cosa (los jugadores de mayor nivel te destruyen con mucha facilidad), el juego puede resultar algo frustrante.

 

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El combate es bastante simple, pero no necesariamente de manera negativa. Lo único que no nos gustó fue que los colores de las facciones (rojo y verde) son algo confusos al principio. Tradicionalmente el rojo se utiliza para enemigos, y durante las primeras batallas tratábamos de destruir objetivos con el color rojo (el de nuestra facción). Pero es cuestión de costumbre. Tras un par de partidas uno se hace con el concepto y deja a un lado el clásico “Rojo = malos”.

El juego cuenta también con un interesante sistema de crafting que gira en torno a la recolección de recursos en distintos territorios a los que se accede a través de un portal. A menos que se controle un territorio, los jugadores no pueden volver a través del portal con recursos, por lo que es importante controlar estaciones y territorios. Los recursos adquiridos pueden emplearse para crear multitud de cosas, desde naves hasta misiles y otros elementos que pueden añadirse en las naves. Construir naves es bastante caro y requiere muchos recursos, aunque con la moneda premium se puede recibir una ayuda. No se puede comprar directamente recursos con solar, pero si se dispone un 25% del recurso necesario, puede cubrirse el resto con solar. Una vez que el crafting comienza, puede llevar minutos y horas completar el proceso. Sin embargo, esto puede agilizarse también con solar. Que la moneda premium sea tan útil hace que sea un elemento muy poderoso para aquellos que cuentan con él.

Una vez que se ha construido una nave, es posible mejorarlas utilizando diferentes componentes para los que también se requieren recursos. Y este caso también es posible utilizar solar para cubrir los elementos que falten al disponer de una parte.

Al subir de nivel se desbloquean módulos en los que poder equipar distintos tipos de armas y otras partes. Con el solar disponible, contábamos con todos los elementos de nivel bajo ya a nuestra disposición, lo que, de otra manera, podría haber supuesto semanas de juego para buscar los componentes necesarios. Sin duda es posible jugar sin invertir dinero solar, pero el ahorro de tiempo es considerable.

En cualquier caso, utilizar solar no permite saltarse niveles, y las naves más poderosas están limitadas por nivel. Por consiguiente, no se puede acceder a las mejores naves con dinero real.

Concluyendo, el juego está lejos de ser un título único. En muchos apartados nos recuerda a juegos como DarkOrbit, pero cabe destacar su funcionalidad adaptada a móviles. Es probable que en sesiones de juego extensas se vuelva algo aburrido, pero para jugar de manera ocasional desde un dispositivo móvil se trata de un título excepcional. El proceso de progresión es algo lento si no se cuenta con Solar o si no se quiere invertir dinero, pero no es algo que eche para atrás a aquellos dispuestos a pasárselo bien en sus ratos muertos.