Primeras impresiones de Grepolis

7   Valoración
Jugabilidad: 6/10
Gráficos: 6/10
Rendimiento: 9/10

PvP, mucho contenido

Repetitivo al principio, progresión lent

Como probablemente ya sabrás, la semana pasada estuvimos jugando a Grepolis (de InnoGames), un título gratuito de estrategia y construcción para navegadores de Internet ambientado en la Antigua Grecia y en el que los jugadores deben gestionar recursos, levantar un imperio y competir contra otros jugadores en PvP. Para este artículo hemos analizado las primera de juego para ver qué ofrece Grepolis a nuevos jugadores.

Cabe mencionar que, en lo que se refiere al género de estrategia, por norma lo más interesante de los juegos no se puede apreciar hasta que uno lleva un tiempo jugando (sobre todo si hablamos PvP) y llegar a nivel alto puede suponer semanas o meses. Sin embargo, con unas cuantas horas se puede percibir lo que espera en un futuro. Además, en cualquier caso, es sabido que el primer contacto con un juego y las primeras horas jugando son cruciales para enganchar a un potencial jugador.

Dicho esto, ¿qué pudimos experimentar en Grepolis? Vamos a ello.

La ciudad con la que el jugador se encuentra después de conectarse por primera vez cuenta con espacios por defecto para diferentes edificios, como los barracones, el templo, las minas, el mercado, granjas y otros. Estos edificios dan acceso a varios tipos de recursos y elementos del juego, lo cual es bastante importante, ya que mediante el uso de recursos primarios (madera, piedra y plata) se pueden mejorar las estructuras para que sean más eficientes, y es necesario contar con ciertos edificios para acceder a determinado contenido.

 


Durante buena parte de las primeras horas en el juego, realmente no hay mucho más que hacer que conseguir recursos y mejorar edificios. Las misiones iniciales te van indicando de manera cíclica que alcances un nivel determinado en cada edificio. Comenzando por rango uno, después se va avanzando de manera progresiva: tres, cinco, ocho, etc. En general, es un proceso algo tedioso, ya que, al igual que la construcción, las mejoras también requieren tiempo para completarse.

Más allá de esto, también es posible asaltar campamentos de bandidos, para lo que también se reciben algunas misiones. Tras seleccionar las unidades que se hayan adiestrado, simplemente hay que ir al mapa, seleccionar el objetivo y esperar a que la tarea se complete.

En resumidas cuentas, esto lo que se encontrará un jugador nuevo que decida aventurarse en Grepolis. Si uno no está acostumbrado al género, lo más probable es que se aburra, pero hay que entender que este tipo de juegos están diseñados para disfrutar de ellos en sesiones cortas y durante bastante tiempo, conectándose de manera periódica para gestionar recursos y asignar tareas. Los tiempos de espera al principio son relativamente cortos, pero a medida que se progresa estos tienden a ser más largos. Para que os hagáis una idea, tras unas horas de progresión, mejorar un edificio a rango ocho supone unos dieciséis minutos (sin contar la necesidad habitual de esperar a acumular los recursos necesarios para una evolución). Como os podéis imaginar, llegado este punto, lo frecuente es desconectarse y volver en otro momento, cuando el proceso se haya completado.

Sencillamente no es posible sentarse ante un juego de estas características y estar jugando de manera activa. La necesidad de esperar a disponer de recursos, a que las tropas regresen de una misión o a que un edificio complete su proceso de construcción o evolución lo impide. Si a esto se le añade que muchos elementos, como por ejemplo el PvP, no son accesibles desde un principio, es fácil que un jugador se aburra pronto.

 


En torno a este género y tipo de juegos siempre ha habido un debate respecto a lo poco “amigable” que resulta el contenido inicial si se compara con el de niveles avanzados. Si la diversión llega cuando uno ya dispone de una ciudad completamente desarrollada y recursos abundantes, esto no debería ser a expensas de sufrir un contenido inicial repetitivo y no particularmente emocionante ni entretenido. Siendo un género con tantos años a sus espaldas, es sorprendente que no consiga desarrollar mecánicas o estilos que resulten atractivos tanto a los fanáticos de la estrategia como a jugadores que nunca se han adentrado en el género, pero que sienten cierta curiosidad por probarlo.

Sin embargo, Grepolis es transparente. Uno se topa con lo que se espera, un título de estrategia ambientado en la Antigua Grecia. Cuenta con un apartado gráfico bastante decente pese a los años, y una enorme lista de cosas por hacer. Por desgracia, el menú resulta algo complejo, y es fácil perderse en el constante ir y venir de la pantalla de misiones a la de construcción si uno no está acostumbrado. Pero es un título muy por encima de la media. Tras él tenemos a un estudio de desarrollo que, al margen de gustos personales, sabe lo que se hace con títulos de estrategia. Es una pena que el juego no resulte atractivo en las primeras horas si el jugador no es familiar con el tipo de juego que está probando.