Primeras impresiones de Star Crusade

Star Crusade - Review - Thumpnail
Beta   Valoración

Más de 400 cartas, facciones con cartas exclusivas, elementos de juego únicos

Sólo un intento gratuito para el modo Raid

La semana pasada probamos el nuevo de cartas de ZiMAD, Star Crusade, un título de ambientación futurista en el que los jugadores escogen una de las seis facciones disponibles para enfrentarse contra otros jugadores. El juego acaba de entrar en beta abierta, y así que nos pusimos manos a la obra para ver qué ofrece y cómo se diferencia de otros juegos de cartas.

El juego es muy tradicional en lo que se refiere a mecánicas de juego: los jugadores gastan recursos para poner cartas en juego desde sus mazos, las cartas de tipo unidad se colocan en el campo de juego y las cartas de tipo táctico tienen un único uso con efecto, como puede ser daño directo o curas, lo que normalmente en el género y juegos de tipo fantástico se conoce como hechizos. Es precisamente lo primero que hace destacar a Star Crusade, su ambientación de ciencia ficción en lugar de la fantasía tradicional. Si uno en un primer momento piensa que el juego es como Hearthstone (la comparación es obligatoria), pronto se olvida en cuanto se ve entre aliens, robots y naves espaciales.

 

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Como en Hearthstone, el jugador consigue un punto de recursos con cada turno hasta un máximo de diez, por lo que es inevitable que durante el transcurso de las partidas el campo de batallas se vaya llenando de unidades cada vez más poderosas. En Star Crusade, además, hay un recurso secundario (energía) que se desarrolla durante cada partida y que se emplea con cartas específicas. Como ejemplo tenemos a la carta-unidad Sniper, capaz de hacer un punto de daño instantáneamente a cualquier objetivo cuando se pone en juego, y que puede volver a colocarse en la mano con un coste de seis puntos de energía; cuando se juega es posible escoger entre utilizarla como una carta normal, que haga un punto de daño y que se quede en el campo de batalla, o utilizarla como una carta táctica con el coste de energía establecido y que permanezca en la mano. Puede que no parezca mucho a priori, pero durante una partida nos topamos con un jugador que tenía una carta capaz de curar a las unidades con Screen (igual que el “taunt” de Hearthstone, un rasgo que obliga a atacar a esas unidades antes que a otras), y utilizando treinta puntos de energía y la carta que comentamos conseguimos neutralizar todas las unidades con “screen” en el comienzo de nuestro turno y abrir camino para tomar el control del juego.

El objetivo, como ocurre ya en los juegos de este género, el objetivo es reducir a cero los puntos de vida del jugador rival. Sin embargo Star Crusade cuenta con un elemento adicional muy interesante. En función del número de cartas de nuestro mazo (pueden tenerse entre 25 y 40), se tienen más o menos puntos de vida. Cuantas más cartas, más puntos de vida, pero también disminuyen las probabilidades de sacar cartas adecuadas al tener más. En un mazo de pocas cartas, aunque uno tenga poca vida, la estrategia está mucho más definida y se pueden realizar jugadas mucho antes que el rival. Cada jugador debe escoger la estrategia que más se adecúe a sus preferencias.

Los módulos son otro elemento destacado en Star Crusade. Los jugadores pueden escoger la habilidad de sus personajes, que para ser utilizada es necesario emplear dos puntos de recurso. Y no solo pueden cambiar la habilidad, sino que pueden llegar a tener tres habilidades activas, lo que otorga muchas opciones estratégicas. En una partida nos topamos con un jugador que tenía tres módulos activos (nosotros, al igual que la mayoría, sólo teníamos uno) y nos barrió casi literalmente del combate. Era capaz de curar a sus unidades y reducir el ataque de las nuestras, dejándonos totalmente sin ninguna posibilidad.

 

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Los rasgos y atributos de las cartas resultan bastante familiares para cualquiera que haya jugado a juegos de cartas online. Y en cuanto a modos de juego, Star Crusade dispone de los clásicos Casual y Ranked, y una tercera opción, “raid”, en el que los jugadores tienen que conformar un mazo a partir de cartas aleatorias. Una vez hecho, el jugador se adentra en un mapa y tiene que abrirse camino y combatir para conquistar planetas, incrementándose la dificultad con el progreso. Cada partida, tras la primera, cuesta 100 créditos, lo mismo que cuesta abrir un pack de cartas. Y ambas cosas pueden comprarse con dinero real.

En general, tuvimos una experiencia muy grata con el juego. Los gráficos resultan atractivos y encajan perfectamente con la temática y la ambientación, habiendo animaciones y explosiones cuando las unidades son destruidas. El juego, en esencia, nos recuerda a Hearthstone, pero todos los añadidos brindan niveles de estrategia y elecciones sin precedentes a la hora de formar un mazo. Sin duda recomendamos a aquellos que les gusten los juegos de cartas y la ciencia ficción probar Star Crusade.