Primeras impresiones de Vikings: War of Clans

8.5   Valoración
Jugabilidad: 7/10
Graficos: 9/10
Rendimiento: 10/10

Buenos gráficos, mucho contenido, rendimiento perfecto

Ninguna novedad respecto a otros títulos del género

Esta semana hemos probado la recientemente lanzada versión de PC de Vikings: War of Clans, el juego MMO de estrategia más reciente de Plarium, los desarrolladores de juegos como Sparta: War of Empires, Nords: Heroes of the North o Pirates: Tides of Fortune entre otros. Se trata de un título gratuito para navegadores de Internet que ofrece la estrategia típica del género de recolección y construcción de imperios, donde los jugadores deben formar un ejército para combatir contra otros jugadores y los enemigos controlados por la IA.

A primera vista nos encontramos con un juego con un gran apartado gráfico, tanto las imágenes de los menús, como el interfaz y todas las animaciones que se pueden apreciar en la misma ciudad. Sin duda, el estudio Plarium sabe cómo hacer que un juego tenga buen aspecto. El simple hecho de contemplar la ciudad y ver a todos los personajes realizando distintas tareas es impresionante.

La aventura comienza con un tutorial en que el NPC nos muestra amablemente las funciones principales: la forma en la que se construyen edificios, el modo de crear unidades para engrosar las filas del ejército y la manera en la que se ataca asentamientos enemigos. Con una transición que apenas se aprecia, el juego avanza, convirtiendo el tutorial en misiones regulares (si es que se quieren denominar así, ya que en realidad son recompensas por completar las tareas que igualmente se hacen).

 

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Durante las primeras horas de juego el contenido es bastante sencillo. Debemos construir una serie de edificios (aserraderos, minas, granjas, barracones, etc.) y después mejorarlos. Tareas realmente sencillas en las que lo único que hay que hacer es pinchar con el ratón aquí y allá, un proceso que puede llegar a resultar frustrante y terriblemente aburrido. Como muchos otros desarrolladores, Plarium cae en la trampa de hacer demasiado fácil el comienzo en sus juegos, pensando obviamente que lo interesante se encuentra en los niveles altos; pero esto provoca que, al principio, la progresión resulte tediosa. No obstante, bien es cierto que más adelante el juego se vuelve entretenido.

Tras unas horas de construcción y creación de unidades, las cuales se dividen en seis categorías primarias y cinco niveles distintos, nos vimos más involucrados en la parte estratégica del juego. El sistema de unidades del juego sigue el patrón básico del juego piedra, papel y tijera. Todas las unidades son débiles contra algún tipo de unidad, por lo que seleccionar de manera adecuada la composición del ejército es importante.

El combate es tal y como cabe esperar de un título de este género. Los jugadores tienen a su disposición un mapa global en el que pueden ver los asentamientos de los clanes rivales, campamentos neutrales, depósitos de hierro, minas de oro, aserraderos y cuevas donde se esconden enemigos neutrales. Una vez que se selecciona un objetivo, se pueden enviar unidades de exploración para investigar el tipo de defensas que tiene el rival y los recursos que posee. Así es posible organizar el ataque para que llegue a buen puerto. Las batallas en sí están completamente automatizadas; lo único en lo que se puede intervenir es en el envío de tropas y la disposición del ejército antes de hacerlo. El combate se resuelve con un informe que indica los detalles más importantes del conflicto y el resultado del mismo.

 

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Vikings: War of Clans ofrece una amplia variedad en cuanto a la personalización. El personaje principal (héroe) progresa con experiencia y puede aprender un montón de nuevas habilidades. Además se pueden crear diferentes tipos de armas y armaduras para potenciar de manera pasiva al ejército o la economía. A esto hay que sumar que existe una segunda versión del sistema de habilidades, denominado “conocimiento”, que también permite adquirir nuevas habilidades para potenciar las unidades militares y la economía. Que tengan dos sistemas tan similares puede resultar algo confuso, pero ambos elementos aparecen diferenciados a la hora de progresar y subir de nivel.
A cualquiera que haya jugado a algún título de Plarium le resultarán familiares las mecánicas. Siguen una fórmula probada durante años y que funciona a las mil maravillas si uno se limita a observar el número de jugadores y descargas de sus juegos en las distintas tiendas digitales, como es el caso de Vikings, que antes de llegar a navegadores estaba disponible en la tienda de Android. La diferencia fundamental entre los juegos de Plarium es la ambientación. Y es aquí donde nos topamos con un inconveniente. Como es obvio, Vikings: War of Clans es un juego de vikingos, pero el problema es que Nords también lo es (aunque podría decirse que es una versión algo más fantasiosa), y es un juego con menor presupuesto que el segundo. Nords es un título con mucho presupuesto y gran mimo. Es difícil determinar por qué uno debería jugar a Vikings si puede hacerlo a Nords.

En cualquier caso, Vikings es un título estupendo. Su comunidad es amplia y ofrece mucho contenido que encantará a los fanáticos del género de estrategia en navegadores de Internet, independiente de que les gusten los vikingos o no.