Primeras impresiones de Faeria

Faeria - Review thumpnail
EA   Valoración

Gráficos geniales, cientos de cartas, muy estratégico y original

Para poder competir es recomendable gastar dinero

La semana pasada probamos el acceso anticipado (early access) del nuevo juego gratuito de estrategia de Abrakam, Faeria, en el que nos topamos con una combinación muy bien conseguida del género de cartas coleccionables y de los juegos de estrategia de tablero. Con un apartado gráfico cautivador y elementos fantásticos en entornos asombrosos, es un título con una estética muy interesante, por lo que no podíamos esperar a catarlo.

En líneas generales es básicamente un CCG (juego de cartas coleccionables), lo que se aprecia desde los primeros momentos del tutorial, donde el propio juego nos enseña lo más esencial y, donde tras completar unas cuantas misiones, se consiguen las primeras cartas. La premisa fundamental es crear un mazo y ponerlo en uso, sacar cartas de manera aleatoria cada turno y utilizar “faeria” (recurso similar a la energía o al maná en juegos de este tipo) para colocar unidades sobre el tablero y reducir la vida del oponente a cero. Cada mazo cuenta con criaturas (las cuales cuentan con un valor de ataque, uno de daño y normalmente algún rasgo característico, como “taunt” o “carga”), cartas de eventos que afectan a las criaturas, al tablero o a los propios jugadores (son las típicas cartas de hechizos) y artefactos, que son cartas que adquieren una posición fija sobre el tablero y generan distintas bonificaciones. Pero Faeria, además de esto, cuenta con algo muy especial: el tablero.

Las criaturas, cuando se ponen en juego, se colocan en casillas hexagonales del tablero. Se representan por una figura y pueden avanzar por las diferentes casillas, atacando a otras criaturas y abriéndose camino hasta llegar al jugador enemigo. Esto, aunque bastante original, es algo ya que hemos visto en otros juegos, como en Pox Nora o el juego de cartas de World of Tanks, World of Tanks Generals, pero hay algo que lo hace distinto: la formación del propio tablero.

 

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Cuando comienza la partida el tablero es un océano en blanco dividido en casillas hexagonales sobre las que los jugadores deben formar la tierra por la que las unidades se moverán (a menos que el jugador disponga de unidades acuáticas; éstas pueden desplazarse por el agua). Cada turno, los jugadores pueden ocupar una casilla colocando una porción de tierra especial (bosque, lago, desierto, montaña) o dos porciones de tierra normal (llanuras). Además, en el tablero nos encontramos con pozos de faeria en los que los jugadores, a través de sus criaturas, pueden recolectar energía adicional cada turno. Los tipos de tierras van ligados directamente a las cartas, ya que, según el tipo de mazo, se dispondrán de unas criaturas u otras.

Las cartas se encuadran dentro de los cuatro tipos de terrenos y un quinto tipo, neutral. Todas tienen un pre-requisito de número de tierras del tipo particular para poder ponerse en juego, y los jugadores deben haber colocado esas porciones de tierra determinadas antes de jugar la carta. Por ejemplo, si tenemos en la mano una criatura que requiere dos montañas, el jugador deberá colocar dos montañas antes de poder situar esa criatura en el tablero. Pero, además, estas criaturas sólo pueden colocarse en esas porciones de tierra especiales, por lo que se añade otro componente estratégico adicional: si la casilla está ocupada, no se podrá poner en juego es criatura.

Las mecánicas básicas no son difíciles de comprender, es todo muy intuitivo, pero el enorme componente estratégico de Faeria hace que sea un título complejo cuando uno se mete de lleno en él y quiere competir. En ocasiones, incluso, no parece que sea un CCG, sino una verdadera partida de ajedrez. Uno puede pensar que la idea de aunar dos géneros puede resultar poco atrayente, pero Faeria ha logrado mezclar dos tipos distintos de juego en uno solo, y el resultado es excepcional.

Los tres modos de juego cubren prácticamente todas las necesidades de los jugadores. Por un lado tenemos el modo “battle”, el modo clásico para enfrentarse a otros jugadores, ya sea en modo competitivo o no; también dispone de un modo individual, en el que el jugador progresa a través de misiones en una campaña en la que puede conseguir cartas y aprender numerosos trucos y estrategias. Lo más interesante de este modo es que se aleja de las reglas básicas y puede ofrecer alteraciones especiales en el tablero, lo que hace que sea increíblemente divertido. Dentro del modo individual también tenemos puzles, con los que se nos enseñan estrategias y combinaciones especiales de criaturas. En esencia, el modo individual es perfecto para hacerse con el juego y después dar el salto a PvP. Y finalmente tenemos el modo “Pandora”, un modo que nos permite formar un mazo de manera aleatoria en treinta turnos con el que luego nos enfrentaremos a distintas partidas. Dentro del modo Pandora hay dos variaciones. En la primera, los jugadores pueden acceder al modo estándar usando monedas pandora, que se pueden comprar con 250 monedas de oro del juego o con dinero real, y tratar de lograr doce victorias antes de perder tres veces para obtener recompensas estupendas. En la segunda variación, los jugadores pueden acceder al modo “phantom” usando monedas phantom. De este tipo de moneda se consigue una cada día, y en este modo hay que tratar de lograr seis victorias antes de haber perdido dos veces. Como recompensa se obtiene oro.

Los distintos modos de juego están brillantemente diseñados, y permiten a los jugadores disfrutar de todos sin la necesidad de invertir dinero real. Realmente no podemos decir nada malo de Faeria en ese sentido.

 

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El creador de mazos es muy intuitivo y nos ofrece un sistema de ayuda para seleccionar cartas y preparar los mazos de cara a la competición. El juego está empezando a crear una comunidad creciente en torno a los deportes electrónicos, y alberga un torneo mensual oficial en el que se enfrentan los mejores ocho jugadores. El juego también dispone de un creador de cartas. Deshaciendo cartas repetidas o cartas que no usamos, podemos crear cartas nuevas y enfocar el mazo al estilo de juego de cada uno.

Lo único de lo que podríamos hablar con cierto escepticismo es la posibilidad de gastarse $50/£40 en la tienda del juego para adquirir el pack “ultimate competitor”, que provee a los jugadores de todas las cartas básicas. Por un lado, este pack ayuda a los desarrolladores a continuar trabajando en el juego, pero reduce el modo competitivo a la obligación de adquirir este pack si uno quiere realmente competir y estar a la altura de los mejores jugadores.