Primeras impresiones de Conflict of Nations

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7.5   Valoración
Jugabilidad: 7/10
Gráficos: 8/10
Rendimiento: 8/10

Diplomacia y estrategia, mapa enorme, mucha tecnología

Similar a otros juegos de Bytro Labs, ventaja inicial si se usa dinero real

Como probablemente ya sabréis a estas Alturas, este fin de semana hemos jugado al nuevo juego de estrategia en tiempo real Conflict of Nations, desarollado por Dorado Games en colaboración con Bytro Labs (conocidos por Supremacy 1914 y Call of War). En este título, los jugadores se sumergen en época moderna, entre finales del siglo XX y principios del siglo XXI, y se ponen al frente de naciones reales en un momento en el que está a punto de estallar la Tercera Guerra Mundial.

El objetivo final del juego es controlar territorios para obtener puntos de victoria. Cada partida cuenta con un número de puntos de victoria que un jugador o una alianza deben alcanzar para vencer. Después, la partida se reinicia. La manera en la que se gana es donde la estrategia entra en juego.

Se trata de un juego gratuito para navegadores de Internet, por lo que sin necesidad de descargar un cliente, nos pusimos manos a la obra para ver qué ofrece. Por desgracia, debemos advertir que unas pocas horas jugando a Conflict of Nations no hacen justicia a la hora de escribir sobre él, ya que la gran parte de las acciones conllevan bastantes horas para llevarse a cabo. No es un juego frente al que uno pueda sentarse con la idea de dedicarle mucho tiempo seguido.

 

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Al entrar, el jugador tiene dos opciones: unirse a una partida o crear una nueva. Las partidas se dividen principalmente por el idioma, ya que a la hora de entablar relaciones con otros jugadores es importante ser capaz de comunicarse. También se indica el número de huecos disponibles y la colocación de los jugadores. En total hay un total de 26 países jugables, y antes de entrar en una partida ya creada se puede ver la situación de los países y sus relaciones. El mapa de juego es muy grande y toma como referencia el mapa geopolítico actual. Aquellos países que no están controlados por jugadores, están controlados por la IA.

La primera decisión que se toma, dónde jugar, es muy importante, ya que no solo determina el número de ciudades de las que se dispone (lo que puede parecer injusto, ya que algunos jugadores tienen más y otros menos, pero esto también implica que se tienen más lugares que defender al principio, lo que no es fácil), sino también lo cerca que se está de los aliados potenciales y de los rivales.

Una vez que se escoge nación, el jugador está al cargo de un número concreto de ciudades, y es su responsabilidad gestionarlas. Hay que crear una industria para producir recursos con los que construir edificios y formar el ejército, y también investigar nuevas tecnologías para mejorar las unidades y adquirir acceso a nuevas.

 

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Una de las cosas más importantes que hay que tener en cuenta a la hora de escoger una partida a la que unirse, y que todavía no hemos mencionado, es el día de juego en el que esa partida se encuentra. Como se trata de un juego con mundo persistente, la partida progresa incluso cuando no se está conectado. Todas las tareas y procesos en construcción siguen su curso cuando uno se desconecta, desde las mejoras de edificios y unidades hasta el movimiento de tropas o la investigación de nuevas tecnologías.

Cada día que haya transcurrido implica que hay jugadores que ya llevan cierta ventaja, que han conseguido recursos y que ya han tenido tiempo para entrenar tropas. Pero no solo influye en este aspecto. El paso de los días de juego también determina el uso de tecnologías. Los jugadores disponen de muchas ramas de investigación a través de las cuales pueden descubrir nuevas y poderosas unidades (infantería, lanzamisiles, barcos, aviones…), y los distintos niveles tecnológicos requieren que se alcanza un día concreto para poder acceder a ellos. Hasta que la partida no llega a ese día, ningún jugador puede hacer uso de la tecnología de ese nivel. Esto asegura que todos los jugadores se mantengan en un nivel determinado para que las partidas estén equilibradas y también que los jugadores que invierten dinero real en el juego no consiguen una ventaja muy significativa respecto a los demás.

El combate es automático. El jugador determina las unidades con las que quiere atacar y estas comienzan a marchar hacia el objetivo. Al llegar, ambos bandos combaten sin que el jugador intervenga. Dependiendo de los tipos de unidad, la moral de las tropas, el terreno y otros elementos, el juego determina quién sale vencedor de la contienda y ofrece un informe detallado. Es un sistema sencillo ya visto en los juegos del género.

 

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Conflict of Nations cuenta con una divisa Premium: oro. Se puede conseguir en el propio juego (aunque de manera poco frecuente), pero generalmente se consigue comprándola con dinero real. El oro puede usarse para conseguir recursos adicionales cuando no falten demasiados para construir algo y para adquirir la membresía VIP, que concede algunos privilegios como la posibilidad de acelerar las colas de producción. Aquí se ve claramente la necesidad de que los niveles tecnológicos tengan restricciones de días de juego.

Si hay algo por lo que destaca el juego es por su sistema político y diplomático. Más allá de cualquier mecánica que los desarrolladores puedan implementar, es la negociación real entre jugadores lo que da vida a CoN. Si otro jugador quiere entablar contacto contigo para establecer una alianza, de ti depende si quieres seguir adelante, pedir algún tipo de regalo o si prefieres mantenerte como enemigo. Para ayudar a tomar una decisión de este tipo, los jugadores disponen de espías con los que reunir información sobre otros jugadores, como por ejemplo el estado de sus ciudades, las tecnologías que han investigado o las tropas de las que disponen. Además, los espías también pueden sabotear las ciudades enemigas y reducir la moral de las tropas.

Con veinticinco jugadores con la vista puesta en tus posesiones, hay que aprender a discernir entre aliados potenciales y entre enemigos. Puedes haber escogido una zona inicial rodeada de jugadores pensando en establecer una gran alianza y después verte asediado por enemigos. La belleza de Conflict of Nations reside en la pura interacción entre jugadores.

 

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Es un juego con mucho que ofrecer a aquellos que disfrutan con la estrategia y de los juegos moderadamente lentos en los que no hay que estar pendiente de lo que ocurre constantemente. Aquellos que invierten dinero real pueden conseguir una ventaja inicial notable, pero que lo hagan no implica que vayan a conseguir la victoria.