Presentación exclusiva de Riders of Icarus

Riders of Icarus - Review - thumpnail
Beta   Valoración

Gráficos, personalización de personajes, cientos de criaturas para capturar, monturas voladoras

Movimiento algo lento, posibles problemas con el sistema f2P para domar

La semana pasada tuvimos el privilegio de acceder a un tour privado de prensa del nuevo MMORPG de Nexon America: Riders of Icarus. De manos del equipo encargado del nuevo título gratuito y junto a un par de compañeros de prensa, pudimos adentrarnos en este mundo de fantasía y ver en primera persona los elementos más destacados y espectaculares del juego.

Hace un par de semanas, durante la beta cerrada, ya habíamos tenido la oportunidad de probar el juego por nuestra cuenta, por lo que ya contábamos con una base sólida en cuanto a las mecánicas básicas y la importancia de la doma. Como no cabría esperar de otro modo, la primera parte del tour se centró en las criaturas y en su captura, y gracias a esto aprendimos cosas que desconocíamos. Nos dirigimos a un bosque en el que nos topamos con unos osos, y tras una sencilla explicación sobre cómo ver el nivel de la criatura y los puntos de doma (taming points) que requería capturarla nos pusimos manos a la obra. Los puntos de doma aumentan con el nivel, lo que evita que jugadores de nivel bajo puedan capturar criaturas de nivel alto, y se gastan con cada intento de doma (incluso aunque se falle), aunque después pueden recuperarse con una poción.

El proceso en sí es bastante sencillo, se pincha sobre la habilidad de doma y se entra en estado de captura. Después hay que aceptarse al objetivo y, cuando estamos al lado, pulsamos la barra espaciadora para saltar sobre el animal. Entonces aparece un mini-juego en el que tenemos que pulsar determinadas teclas que aparecen en un orden aleatorio para conseguir domar a la criatura. Si se falla, el animal nos tirará al suelo, si no, conseguiremos añadirla a nuestra colección de monturas. Todo esto siempre y cuando uno tenga espacio disponible, ya que sólo se pueden poseer un determinado número de criaturas.

Después el tour nos llevó a un oso especial, un oso élite que vagaba por el bosque en solitario y cuya doma no era tan sencilla. En este caso se da una condición especial, y es que es necesario saltar sobre el animal desde un punto elevado, un saliente rocoso sobre la zona en la que se encontraba. Nos llevó un par de intentos, pero lo conseguimos al final, y con este aspecto del juego ya dominado nos dirigimos al campamento principal para ver qué podían hacer nuestras criaturas.

 

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Para empezar, como es obvio, las criaturas ejercen de monturas y se puede cabalgar sobre ellas para desplazarnos más rápido de un lado a otro. También se puede atacar sobre ellas y hacer uso de habilidades especiales que se desbloquean a medida que los animales suben de nivel (algo que se consigue simplemente teniendo la criatura junto a nosotros). Las criaturas se pueden convertir en mascotas utilizando un pergamino de mascotas (pet scroll), pero hay que tener cuidado porque, una vez hecho esto, el proceso es irreversible. Como mascotas, las criaturas pueden ser equipadas con armaduras y ser aún más poderosas. También es posible transferir el animal y su poder a una reliquia que se utiliza sobre armas y armaduras utilizando otro pergamino. Sabiendo todo esto, es fácil entender por qué los jugadores querrán domar distintas versiones de la misma criatura, especialmente monstruos especiales y élites.

Después de esto pasamos al combate. Nos pusimos al mando de personajes de nivel 20 y nos dirigimos a la mazmorra Carleon Estate, una casa encantada llena de todo tipo de enemigos y un vampiro como jefe final. Este jefe en particular nos sirvió para ver diferentes mecánicas de los jefes finales, incluyendo ataques en área, su capacidad de vuelo durante el combate, y la evolución a algo más poderoso en un punto en particular. Aquí no hay nada realmente que destacar, ya que el combate y las mecánicas de la mazmorra no son realmente muy distintas de otros MMORPGs.

Sin embargo lo siguiente que pudimos ver es algo bastante espectacular. Nos cambiamos a personajes de nivel 25 y aparecimos en lo alto de una torre conocida como Fort Baelias, en medio del mar y rodeada por docenas de islas flotantes. Para llegar a estas islas es necesario volar, para lo que afortunadamente contábamos con un buen puñado de monturas voladoras en nuestra colección, incluyendo un enorme dragón azul con el que nos dispusimos a emprender vuelo. Pulsar dos veces la barra espaciadora nos hace pegar un salto y vernos en el aire, después es tan secillo como utilizar el ratón y las teclas de dirección para dirigir a nuestro dragón. En esta fase se nos mostró el combate aéreo, luchando contra otros dragones y jinetes de dragón en medio del cielo, lanzándonos contra los enemigos, atacando y volando para alejarnos. Realmente fue una experiencia muy divertida, algo así como el estilo de combate clásico sobre el suelo pero añadiendo verticalidad.

Lo que es verdaderamente un reto es domar una criatura voladora. Sólo es posible hacerlo en el aire, y para llevarlo a cabo hay que saltar desde nuestra propia montura sobre la criatura que queremos capturar. Esto, aunque pueda parecer fácil, no lo es. Más de una vez acabamos en el océano. Pero tras unos intentos nos hicimos con el proceso y pudimos capturar algunos dragones.

Para la parte final del tour volamos hacia arriba, hasta alcanzar Attaius Peak, lo alto de una montaña, donde descansa un lago y el lugar en el que encontramos el primero reto para una raid de diez jugadores. Siendo cinco como éramos no esperábamos lograr nada, pero era interesante ver qué nos depara el juego a nivel alto. Invocamos a Attaius, un enorme gigante de agua tan grande que sólo podíamos verlo de cintura para arriba. Se nos indicó que debíamos atacar primero a los brazos, que son objetivos independientes, pero no dejaban de caernos rayos ni golpes con los que terminábamos en el agua. En apenas unos segundos nos dimos cuenta de que no teníamos ninguna oportunidad, pero fue muy emocionante y divertido ver lo que depara el juego para los jugadores de nivel alto.

En general, el juego se encuentra en un punto intermedio muy atractivo. Cuenta con elementos clásicos del género MMORPG, unos gráficos bastante impresionantes, y mecánicas muy entretenidas, como la doma de criaturas, que es, podríamos decir, el eje principal. Precisamente el hecho de que la doma funcione a través de puntos (los ya mencionados taming points) nos dejó algunas dudas en cuanto al sistema monetario que utilizará Nexon para monetizar el juego. Todavía están trabajando en ello, por lo que no nos resolvieron todas nuestras inquietudes. Si las pociones para recuperar puntos de doma se vuelven un objeto premium y los jugadores necesitan invertir dinero real para conseguirlas y poder así participar en domas de criaturas élite o especiales de manera regular, es posible que el juego cuente con una pequeña barrera en cuanto a su sistema monetario. En cualquier caso, habrá que esperar a ver qué ocurre una vez que el juego sea lanzado. Aparte de esto, el juego es muy divertido y, sin duda, un título a tener en cuenta este año.