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Por otro lado, están los jugadores que comúnmente se les conoce como hardcore. Son gente que deciden consagrarse al juego y conseguir las más altas cotas que se puedan alcanzar. Para ello dedican todas las horas que hagan falta para lograr sus objetivos, tener los personajes más poderosos del juego. El sistema de juego que tienen hace que sea bastante complicado que puedan compartir su experiencia de juego con jugadores casuales, por lo que generalmente se suelen agrupar con gente con sus mismas metas, en los juegos masivos online se suele conocer a estas agrupaciones como "ubbers". Las "ubbers" suelen ser organizaciones herméticas, de jerarquía militar, donde los requisitos de entrada suelen ser más altos que los de cualquier otro clan. Se asegura que esta forma de actuar militar es imprescindible para poder salir victoriosos en aventuras como ir a mazmorras de alto nivel o enfrentarse a seres épicos.

Pero volviendo de nuevo a los jugadores en sí, en muchos casos los jugadores hardcore no se contentan con subir solo un personaje, o los de sus cuentas, sino que además cuentan con más cuentas para poder subir más personajes, se pueden encontrar casos de personas con hasta cinco cuentas para un mismo juego. Estos datos pueden resultar chocantes, pero desde hace unos años hay muchos jugadores hardcore que han pasado de jugar tanto por afición a hacerlo como modo de vida. Actualmente, son muchos los sitios de subastas en Internet donde es posible comprar personajes ya subidos y con un buen inventario, por ello son cada vez más los jugadores hardcore que deciden progresar rápidamente unos personajes para ponerlos a la venta para luego volver a empezar.

¿Jugador casual o hardcore? Ambas son concepciones distintas de juego pero igual de respetables, cada persona disfruta de los juegos de la forma que más le apetece o le va mejor. Aunque sin duda, el encontrar el equilibrio entre jugar poco y mucho es la clave para disfrutar de los juegos sin que estos lleguen a suponer una absorción de todo nuestro tiempo libre. Porque aunque los inmersivos mundos online sean la pasión de muchos de nosotros, no lo son todo. Por: Xavier Marcé |