Eventos en los servidores españoles de Age of Conan

Funcom ha publicado una crónica de los eventos de los días 30 y 31 de octubre en los servidores españoles de Age of Conan y que a continuación os relatamos junto con 24 fotos.

 

El Daño de Benzim Ak-Bekit asola Zingara e Indomitus


Los pasados días 30 y 31 de octubre Hiboria se vio sacudida por una terrible amenaza en los servidores Zingara e Indomitus. Un misterioso hechicero, Benzim Ak-Bekit, desató una horda de no muertos por toda Estigia en circunstancias aún por aclarar. Los jugadores españoles tuvieron que hacer frente común para salvar Estigia de esta terrible amenaza.


A continuación os transcribimos la crónica de un escribano estigio sobre lo acaecido:


El reino desértico de Estigia, posiblemente la nación más infame de todo el continente de Hyboria, también cuenta con honrados ciudadanos y gentes de bien que tan solo intentan sobrevivir a las durezas del tiempo que les ha tocado vivir. La mañana del 30 de octubre nada hacia adivinar los oscuros sucesos que se iban a suceder durante dos días por toda Estigia.


    

Los habitantes de Khemi realizaban sus quehaceres diarios, el mercado estaba bullicioso de gente que compraba y vendía, los acólitos de Set cuidaban del templo de su dios serpiente, la guardia patrullaba por las estrechas callejuelas y los esclavos cargaban y descargaban mercancias en el muelle. La rutina fue rota por un grito aterrador proveniente de la orilla, un pescador corría enloquecido hacia el bazar balbuceando palabras confusas sobre muertos que venían del agua. Poco tiempo necesitaron sus conciudadanos para descubrir de qué hablaba. Una horda de no muertos se avalanzó sobre una Khemi cogida por sorpresa. Pronto las calles se llenaron de cadáveres y sangre según esta horda avanzaba. Muchos viajeros y aventureros cayeron durante los primeros instantes.




    

Rápidamente, la guardia se dirigió a hacer frente a la horda dando tiempo para que tanto viajeros como aventureros de toda Hiboria presentes en Khemi se organizaran y presentaran batalla. Entre ellos y la guardia acabaron con los monstruos, pero a esa primera horda le siguieron varias oleadas. Por algún motivo que nadie conocía se habían propuesto tomar Khemi y el templo de Set, aunque afortunadamente, la férrea determinación de bravos guerreros y hechiceros acabó con su intentona y Khemi pudo salvarse.


    

Tras esta batalla se inició una gran discusión entre todos los estamentos de la ciudad para descubrir qué es lo que había sucedido y por qué esos no muertos desconocidos habían asaltado por sorpresa Khemi. Pero por la tarde el debate se interrumpió al llegar un mensajero ensangrentado desde la Provincia de Khopshef, parecía que una horda de no muertos aún mayor había sido avistada camino a Bubshur. Los capitanes de la guardia reclutaron a todo aventurero y viajero que pudieron y se pusieron camino a Bubshur. La armada heroica llegó justo a tiempo ya que los no muertos acababan de aparecer en los límites del conocido poblado pesquero. Los aldeanos huían como podían intentando escapar del horror y la muerte. Los defensores asaltaron sin misericordia las hordas de no muertos aunque estas no cesaban de atacar con más y más seres infernales, pero a cada oleada mayor determinación mostraron los combatientes humanos. Finalmente, se logró rechazar al enemigo y empezó la atención a los heridos y muertos. Entonces llegó un explorador comunicando que había avistado una partida de no muertos huyendo de la batalla adentrándose en el desierto. Los capitanes estigios no lo dudaron ni un momento viendo con sus ojos toda la destrucción causada y ordenaron partir de inmediato en persecución de los no muertos que huían. Ninguno escaparía a su venganza.


    

Tras una marcha forzada los valerosos defensores de Bubshur rodearon a la horda y atacaron. Sus gritos eran de ira pero también de valentía, pues se sabían numerosos. Los no muertos en cambio se mantuvieron firmes luchando pero sin retirarse. Los capitanes empezaban a temerse algo extraño, y varios gritos en la retaguardia y los flancos les hizo ver el porqué: ¡Emboscada! Varias hordas de no muertos atacaron a la vez desde diferentes puntos rodeándolos. ¡Era una trampa!


  

A partir de aquí se desarrolló una encarnizada lucha por la supervivencia y por el recuerdo de los caídos por parte de los aventureros contra la fría luz que empujaba los cuerpos de los no muertos. Por suerte llegaron más refuerzos desde Khemi y Bubshur y finalmente la victoria sobre los no muertos fue total, eso sí, incontables vidas se habían perdido antes de conseguirla. Las horas pasaron y las fuerzas improvisadas de defensa de Estigia estaban curando a sus heridos, reparando sus equipos y discutiendo sobre el origen del ataque cuando otro mensajero llegó moribundo, la Ciénaga del Loto Púrpura estaba infestada de no muertos y el poblado de Nakaset estaba en grave peligro. Allí un grupo de valientes resistía como podía el asedio de los no muertos pero pronto sucumbirían si no recibían ayuda de inmediato. La armada recogió el campamento y se dirigió a toda velocidad a Nakaset. Aventureros de toda Estigia se dirigieron a la Ciénaga del Loto Púrpura y lo primero con lo que se encontraron fue con no muertos custodiando las principales entradas, tuvieron que organizarse para acabar con ellos.


    

Finalmente lograron llegar hasta Nakaset y asaltar por la retaguardia a los no muertos. Otra batalla encarnizada dio comienzo ya que más oleadas de enemigos terroríficos llegaron de los pantanos, el agua se tiñó de rojo y pronto toda Nakaset se vio repleta de cadáveres, vísceras y otros despojos tanto humanos como de esos monstruos. Por varias veces los no muertos lograron rechazar las embestidas de los aventureros, masacrando a muchos de ellos, pero gracias a Set fueron aniquilados completamente por los defensores. Una vez más persiguieron a los no muertos que huían, nuevamente para caer en una emboscada. Los capitanes estigios no aprendían de sus errores anteriores. Tras esta batalla Nakaset y la Ciénaga del Loto Púrpura quedaron libres de todo mal, pero ya la situación había ido demasiado lejos, se enviaron exploradores por toda Estigia y se reforzaron las guarniciones en espera de nuevos asaltos. Mas por la noche no volvió a haber ningún nuevo asalto de los no muertos y los defensores pudieron sanar sus heridas y recuperarse de una larga jornada de muerte y destrucción. Pero lo peor estaba por llegar...


    


Al día siguiente los corazones de los habitantes de Estigia aún seguían compungidos pero con el amanecer, la esperanza de que todo había sido una pesadilla se hacía fuerte. Nada más lejos de la realidad. El muelle de Khemi volvió a estremecerse cuando una gran horda de no muertos asaltó brutalmente sus calles. Y esta vez no venían solos, iban comandados por monstruosos líderes que impartían secretas órdenes causando más muerte si cabe entre los ciudadanos inocentes y los aventureros y viajeros. Estos no tardaron en organizarse y prontamente acabaron con las primeras oleadas y con sus líderes, los combates se multiplicaron por toda la orilla de Khemi mientras más y más defensores llegaban. Desde el mercado un comandante estigio impartía órdenes cuando en el mismo muelle hizo su aparición un inmenso señor de la guerra aqueronio que lo destripó y masacró a sus guardaespaldas. El terror se apoderó de todos y algunos defensores empezaron a huir. Pero sus aliados no se amilanaron e hicieron frente común para terminar con este gigantesco ser.


    


No habían terminado de celebrar la victoría cuando un acólito de Set llegó con un brazo arrancado gritando que estaban intentando entrar en el Templo de Set. Los defensores se dirigieron hacía allí de inmediato encontrando fuerte resistencia en el bazar. Al llegar a la plaza del obelisko donde se encuentra situado el Templo de Set la visión que tuvieron fue pavorosa. Una docena de momias terribles y seis misteriosas figuras protegían la entrada del templo de Set junto con más de un centenar de servidores no muertos de gran poder. Las primeras cargas de los aventureros acabaron con el mismo resultado, cabezas cercenadas, cuerpos descuartizados y sangre, mucha sangre. No fue hasta que un joven intrépido organizó bien a los hombres y mujeres que pudieron realizar una carga efectiva dentro de la plaza. En ese momento el caos y la vorágine de la destrucción se desataron y hombres y seres malignos combatieron sin cuartel. Otro señor de la guerra aqueronio intervino sembrando el pánico pero también cayó bajo las decididas espadas de los aventureros. Tras una hora de sangrientos combates, los defensores se alzaron con una victoria pírrica, pero victoria al fin y al cabo.


    

Hicieron falta muchas horas para limpiar toda la sangre y los restos de las calles de Khemi, pero sus dirigentes cada vez estaban más preocupados sobre el origen de estos ataques, tan solo habían logrado sacar unas misteriosas palabras de la boca de una de las figuras de la plaza del templo antes de morir: 'El Daño de Benzim Ak-Bekit". La noche se encontraba ya cercana cuando llegó otro mensajero desde la Provincia de Khopshef, Caravasar había caido en un ataque relámpago y las hordas de no muertos controlaban toda la población. Sin dudarlo, todos los voluntarios en la defensa de Estigia volvieron a unirse y emprendieron camino hacia esta población en la Provincia de Khopshef. Cuando llegaron a Caravasar pudieron ver como numerosos no muertos patrullaban sus alrededores, se enviaron espías que informaron que dentro de la arena de Caravasar había un gran número de momias y varios hechiceros misteriosos realizando extraños ritos con los cadáveres de los aldeanos.


    

El asalto a Caravasar fue uno de los más sangrientos que se recuerdan, una cantidad ingente de defensores de Estigia asaltaron sus callejuelas camino a la arena viéndose sorprendidos por hordas y hordas de no muertos acompañadas por momias terribles y hechiceros que cargaban desde la arena. Los aventureros se vieron atrapados en un torbellino de espadas, flechas, hechizos y sangre a borbotones. La lucha fue sin cuartel, y los refuerzos seguían llegando por parte de los que intentaban salvar Caravasar. No había tiempo que perder, los exploradores habían avistado una inmensa hueste de no muertos camino a Caravasar, todo apuntaba a que iban a dar el golpe final a Estigia ahí y solo podría haber un vencedor Por suerte los bravos héroes pudieron acabar con todos los enemigos que controlaban Caravasar, justo a tiempo, porque ya la primera oleada de no muertos había llegado al poblado.


    


Los defensores no esperaron a que los monstruos atacaran e iniciaron continuas cargas contra las filas enemigas, que una vez más iban lideradas por varias momias. La arena del desierto se convirtió en un rojo atardecer con toda la sangre derramada, guerreros que anteriormente habían sido grandes enemigos combatían juntos para hacer frente a esta amenaza dejando de lado sus diferencias. La fuerza de una unión así es algo que nada puede detener, y así lo comprobaron los no muertos que vieron como sus hordas iban siendo diezmadas sin remisión. Entonces sonó un cuerno en medio del desierto e irrumpieron en medio de la batalla cinco grandes señores de la guerra aqueronios despedazando a todo el que encontraban. Pero ni con esas los defensores se amilanaron y allí donde caía muerto un héroe otro ocupaba su lugar para defender la vida de los inocentes.


  


Fue este momento de gran tensión el que aprovecharon los restos de las fuerzas de los no muertos lideradas por las últimas momias y hechiceros para rodear a los valientes luchadores y atacarlos de la forma más despiadada. Los defensores no daban abasto pero siguieron combatiendo hasta derramar la última gota de su sangre. Pero ya la gota culminante fue la aparición de un nuevo señor de la guerra aqueronio, pero este diferente a los anteriores, su tamaño era titánico y de un solo mazazo destrozaba a diez aventureros. Mas estos redoblaron sus esfuerzos y concentraron sus ataques y hechizos en este diabólico ser, pero cada vez que producían una herida en el inmundo ser, esta se regeneraba de nuevo por lo que necesitaron de mucha valentía y tesón para poder finalmente acabar con su existencia al provocarle tal daño de golpe que no fue capaz de curarse. Con la caída del gigante, la maldad que empujaba al resto de no muertos se extinguió y los héroes pudieron acabar con ellos sin problemas. Los vítores se propagaron por todo el campo de batalla tras saberse los defensores como vencedores y que Estigia estaba a salvo definitivamente de la amenaza de los no muertos, al menos tan a salvo como un mundo como el de Hiboria permite estar. Ahora solo queda enterrar a los caídos e investigar quien es Benzim Ak-Bekit y cu´sl es el origen de estos misteriosos ataques contra diferentes puntos de Estigia.


*Esta crónica está basada en los hechos sucedidos el 30 y 31 de octubre de 2008 y protagonizada por los jugadores españoles de los servidores Zingara e Indomitus.