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		<title>Foros MMORPG - Blogs</title>
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			<title>Foros MMORPG - Blogs</title>
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			<title>Capítulo 6. A ciegas</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/88-Cap%C3%ADtulo-6-A-ciegas</link>
			<pubDate>Mon, 26 Mar 2012 00:04:40 GMT</pubDate>
			<description>Si queréis probar a escuchar el capítulo del diario con música, visitad http://diarioscian.net46.net/?p=186  
 
En lo alto de la colina, alguien...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">Si queréis probar a escuchar el capítulo del diario con música, visitad <a href="http://diarioscian.net46.net/?p=186" target="_blank">http://diarioscian.net46.net/?p=186</a> <br />
<br />
En lo alto de la colina, alguien intentaba dominar a su caballo, que  pateaba y coceaba al extraño si se atrevía a acercarse. Todavía seguía  amarrado al arbusto por las riendas, aunque éste comenzaba a  desprenderse del suelo debido a la fuerza del animal. Scian rodó tras  una roca y se tendió en el suelo, mientras oía cómo se acercaban los dos  individuos de la hoguera. Intentó no moverse ni un ápice. Los pasos  sonaban cada vez más cerca, y de forma involuntaria sacó lentamente las  dagas del cinto, primero una, luego la otra.<br />
<br />
 <a href="http://diarioscian.net46.net/wp-content/uploads/2012/03/ScreenShot01714.jpg" target="_blank"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4625&amp;d=1332720115" id="attachment4625" rel="Lightbox_88" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4625&amp;d=1332720115" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01714.jpg
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Tamaño: 285.3 KB
ID: 4625" class="align_center size_medium" /></a></div></a><br />
<br />
 Cuando parecía que iban a pisarle y descubrirle,  oyó cómo el hombre  que trataba de reducir al caballo apremiaba a sus compañeros a ayudarle.  Suspiró aliviado. Había salvado su pellejo pero no iba a dejar a su  montura en manos de unos desconocidos.<br />
 - No puede andar muy lejos.  –oyó decir a uno.- Deberíamos avisar a los demás antes de que cause algún problema.<br />
 -Incluso puede que sea uno de esos malditos cazarecompensas. La  semana pasada capturamos a uno, y ahora nos sirve de vigía. –señaló  hacia la parte superior de las ruinas, donde una pica estaba coronada  por un bulto informe.<br />
 -Bien, si le encontramos tendremos el campamento aún mejor vigilado.   Id a alertar a los demás –ordenó un tercero. – Yo llevaré esta bestia a  los establos, o a las cocinas, ya veremos.<br />
 Los otros dos obedecieron, y él intentó de nuevo tomar las riendas del corcel, que se resistía todavía.<br />
 “Ahora o nunca”, pensó. Comenzó a arrastrarse sobre el vientre  mientras comprobaba que las otras dos figuras se alejaban. Cuando  estuvieron a una distancia prudencial, se levantó y empezó a flanquear  al enemigo con cuidado, hasta ponerse a su espalda. Ya había tomado al  caballo y tiraba de él con poco éxito en dirección al campamento. En un  par de segundos, determinó que no iba a tener tiempo de utilizar sus  armas: un garrote con clavos de corta longitud que pendía de un lado, y  un cuchillo mellado y largo, sin vaina, del derecho.<br />
 <div style="text-align: center;"><a href="http://diarioscian.net46.net/wp-content/uploads/2012/03/ScreenShot01714.jpg" target="_blank"><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4626&amp;d=1332720122" id="attachment4626" rel="Lightbox_88" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4626&amp;d=1332698081" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01716.jpg
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ID: 4626" class="size_medium" /></a></a><br />
</div> <br />
 Cuando estuvo detrás de él, comprobó que no se había percatado de su  presencia, y se lanzó contra su espalda, la daga izquierda hendía la  carne a la altura del corazón, la derecha le degollaba. La mano se le  empapó en sangre, y dejó caer el cuerpo hacia atrás, que rodó un poco  pendiente abajo. Sus compañeros todavía no volvían, así que aprovechó  para registrar el cuerpo. Aparte de las armas, llevaba una bolsita con  algunas monedas de plata, y poco más. Su armadura, de cuero curtido era  basta y no parecía de su talla. Sus rasgos denotaban que había sangre de  orco en él, o eso o había sufrido alguna deformación.<br />
 Cogió las monedas y volvió al caballo para tranquilizarlo. De  repente, comenzó a oír voces a su espalda. Al menos diez figuras se  acercaban, con total seguridad extrañados por no ver regresar a su  compañero.<br />
 <div style="text-align: center;"><a href="http://diarioscian.net46.net/wp-content/uploads/2012/03/ScreenShot01714.jpg" target="_blank"><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4627&amp;d=1332720134" id="attachment4627" rel="Lightbox_88" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4627&amp;d=1332698093" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01725.jpg
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Tamaño: 296.6 KB
ID: 4627" class="size_medium" /></a></a><br />
</div>  Colocó de nuevo las riendas y enfundó las dagas, sin preocuparse por  limpiarlas: ya tendría tiempo luego. Saltó a la grupa del caballo y  chasqueó las riendas, y al tiempo un virote zumbó junto a su oreja.<br />
 Oyó como le increpaban desde atrás, y se agachó contra el cuello de  su montura. Aquí y allá oía como los proyectiles se clavaban en el  suelo, cada vez más cerca. Uno le atravesó la capa y la desgarró.  Espoleó todo lo que pudo al animal, que relinchó asustado y comenzó a  galopar hacia delante. Todavía escuchaba algún zumbido disperso, pero  parecía que los habían dejado atrás. Cuando pasó un tiempo prudencial,  miró hacia atrás y disminuyó la marcha. Suspiró aliviado, pero de pronto  notó que algo no iba bien. La paga trasera izquierda de su compañero  tenía un proyectil clavado, y aunque no sangraba demasiado, empezaba a  dificultar la marcha al animal. La noche era cerrada. Se apeó del  caballo y le examinó la pata. No sabía si iba a ser capaz de extraerle  el virote sin recibir alguna coz.<br />
 Se dio cuenta de que seguía en campo abierto, y le iba a costar  encontrar el camino hasta que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad.  Examinó el terreno. Bastante accidentado, pensó. Había tenido mucha  suerte de que llegar a caballo tan lejos, teniendo en cuenta que estaba  herido, aun leve. Un paso en falso y hubieran terminado ambos en el  suelo y capturados con casi total seguridad.<br />
 <div style="text-align: center;"><a href="http://diarioscian.net46.net/wp-content/uploads/2012/03/ScreenShot01714.jpg" target="_blank"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4628&amp;d=1332720145" id="attachment4628" rel="Lightbox_88" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4628&amp;d=1332698104" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01728.jpg
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Tamaño: 325.4 KB
ID: 4628" class="align_center size_medium" /></a></div></a><br />
</div>  Amarró al animal a un árbol y desenfundó una de las dagas, todavía  empapada en sangre, pero ya seca y negruzca. Tanto mejor, el olor de la  sangre fresca enloquecería al caballo sin duda, y no le convenía. Se  aproximó con cuidado al lugar donde tendría que aplicar la ‘cirugía’.  Con un movimiento fugaz cortó la pequeña pero robusta vara del  proyectil, rodando hacia un lado para librarse de la involuntaria aunque  poderosa patada que propinó al aire el animal. Le dejó relajarse antes  de acercarse de nuevo. Estaban haciendo bastante ruido, pero esperaba  estar bastante lejos.<br />
<br />
 Aprovechó para limpiar las dagas con saliva (no tenía agua), mientras  el dolor de la pata pasaba, y se acercó para calmarle. Le dio un par de  palmadas en el cuello y se agachó para ver de nuevo la herida. Arrancó  el pequeño asta que quedaba dentro y se apartó, pero esta vez no se  revolvió. Tomó su cantimplora y bebió algo de licor, a la vez que se  derramaba un poco en la palma de la mano. No tenía tiempo para  calentarlo. Lo aplicó sobre la zona afectada y arrancó un trozo de su  capa para taparla. Eso aguantaría, pensó mientras anudaba el trozo de  tela.<br />
<br />
 Las horas pasaron tediosas, por fortuna, y el amanecer teñía el este  de un esperanzador tono. Sus perseguidores no se habían atrevido a  abandonar la seguridad de su campamento, o eso parecía.  Con la  referencia de la alborada, se encaminó hacia el este, a paso tranquilo  para no torturar a su caballo, que todavía cojeaba de manera ligera.  Entonces, divisó unas ruinas de considerable tamaño, con unos  estandartes que ondeaban perezosos con la brisa temprana. Desde tan  lejos no llegaba a distinguir los colores, amén de que el sol naciente  le deslumbraba.<br />
<br />
 Varias siluetas se perfilaban contra la luz del sol, encima de los  muros. No había sido demasiado sigiloso al acercarse pero parecían  haberle divisado hacía unas leguas. No tenía sentido ocultarse a estas  alturas.<br />
<br />
 <div style="text-align: center;"><a href="http://diarioscian.net46.net/wp-content/uploads/2012/03/ScreenShot01714.jpg" target="_blank"><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4629&amp;d=1332720153" id="attachment4629" rel="Lightbox_88" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4629&amp;d=1332698114" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01729.jpg
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ID: 4629" class="size_medium" /></a></a><br />
<br />
</div>  -Alto. –una voz juvenil se oyó desde lo alto del muro cuando estuvo a  menos de veinte metros.- ¿Quién eres? ¿Y qué buscas aquí? No eres  bienvenido.<br />
 Scian se detuvo. Comprobó que un guardia ocioso pero armado guardaba  una especie de grieta en el muro, apoyado en él, le examinaba con  detenimiento, y la voz que le increpaba desde lo alto pertenecía a un  altivo pero imberbe arquero, que no se molestaba ni en apuntarle.<br />
 -Soy un viajero e historiador. Y busco cobijo, como suele ser la costumbre. –respondió despacio.<br />
 -¿Y por qué tenéis la cara llena de sangre? –preguntó, más curioso que formal.<br />
 -Bueno, digamos que tenéis unos vecinos algo maleducados. ¿Me negáis  entonces vuestra hospitalidad, joven caballero? –sonrió, aunque no supo  si era lo mejor con la cara cubierta de sangre.</blockquote>

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		</item>
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			<title>Vuelta a la normalidad</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/87-Vuelta-a-la-normalidad</link>
			<pubDate>Thu, 22 Mar 2012 10:18:51 GMT</pubDate>
			<description>Este domingo volvemos a la rutina de publicación con el capítulo 6 ^^ 
 
 
 Un saludo a todos.</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">Este domingo volvemos a la rutina de publicación con el capítulo 6 ^^<br />
<br />
<br />
 Un saludo a todos.</blockquote>

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			<dc:creator>Txemix</dc:creator>
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			<title>Breve desajuste</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/86-Breve-desajuste</link>
			<pubDate>Thu, 15 Mar 2012 15:45:35 GMT</pubDate>
			<description>Por motivos personales y técnicos, se va a producir un breve retraso  en la publicación del próximo capítulo. Aún así, seguid atentos porque  no será...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">Por motivos personales y técnicos, se va a producir un breve retraso  en la publicación del próximo capítulo. Aún así, seguid atentos porque  no será para largo en absoluto.<br />
 Gracias por estar ahí, un saludo ^^</blockquote>

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			<title>Capítulo 5. Civilización</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/85-Cap%C3%ADtulo-5-Civilizaci%C3%B3n</link>
			<pubDate>Sun, 04 Mar 2012 17:56:23 GMT</pubDate>
			<description>Necesitó varias jarras de aguamiel para quitarse el sabor a cerveza  del paladar. Todavía despeinado pero ya con sus pertenencias consigo,  ocupaba...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">Necesitó varias jarras de aguamiel para quitarse el sabor a cerveza  del paladar. Todavía despeinado pero ya con sus pertenencias consigo,  ocupaba uno de los asientos en una mesa de la sala común, mirando con  poco apetito una gachas de avena bastante espesas. Ya había pagado al  posadero lo que debía (demasiado en su opinión, en relación a la  cantidad del servicio). Ahora sólo debía pedir indicaciones, pero había  preferido desayunar antes, con la esperanza de estar más avispado con el  estómago lleno.<br />
 <br />
No había resultado de esta manera, ya que  había madrugado bastante, tanto que sólo había encontrado al dueño con  sus labores y a un par de cazadores. Optó por entablar conversación con  estos últimos. Tendría que andar con pies de plomo aún así, y medir las  palabras. Los examinó antes de abordarles. Uno de ellos era joven,  barbilampiño y de mirada desconfiada, y sus atavíos de caza parecían a  punto de ser estrenadas. El otro, en cambio, parecía el cazador  experimentado, entrado en edad pero en forma, sus ropajes gastados  denotaban los muchos inviernos que habían sufrido y alguna cicatriz  decoraba  el curtido rostro.<br />
 <br />
-Buenos días, caballeros.  Necesitaría ayuda si son tan amables, ustedes tienen todo el aspecto de  conocer bien la zona. -la diplomacia resultaba el mejor arma para  obtener información, al menos de forma pacífica. Ambos le miraron un  tanto extrañados, pero no se dio por vencido y esbozó su mejor sonrisa.<br />
 <br />
-Así  es, forastero. Sten y yo conocemos esta zona como la palma de nuestra  mano. De todas formas, desperdiciamos la luz del sol aquí sentados, no  se ofenda. -el cazador experimentado había tomado la palabra, como era  de esperar.<br />
 <br />
-No lo hago, por supuesto. Lamento entorpecer  su jornada, pero compréndame. Me dirijo hacia el este, y toda la  información que tengo de esta región es un recuerdo del mapa que estudié  antes de partir. Voy a ciegas, sin ninguna pista acerca de lo que me  voy a encontrar.<br />
 <br />
-Bueno... -el hombre se frotó el mentón.-  La verdad es que más al este de la Cima de los Vientos no solemos  aventurarnos: es demasiado lejos y no hay apenas caza. Los viajeros  provenientes de esa dirección informan acerca de algún trasgo cerca del  camino, y bandidos semiorcos, incluso a plena luz del día.<br />
 <br />
El cazador más joven parecía bastante tímido, y rara vez desviaba la vista de su cuenco de gachas, ya vacío.<br />
 <br />
-¿Y algún lugar seguro que conozcáis? - preguntó  Scian con insistencia.<br />
 <br />
Su interlocutor negó con la cabeza.<br />
 <br />
-En estas tierras sólo encontrarás ruinas.<br />
 <br />
-Eso  ya lo sé. Pero ¿cómo son de peligrosas? ¿Podría pasar la noche a salvo o  es una idea descabellada? -comenzaba a desesperarse.<br />
 <br />
-No  os mentiré. Yo no me la jugaría. -apuró su vaso y se levantó, dando tras  ello una palmada en la espalda de su compañero. - Vamos, chico. Te  esperaré fuera con los caballos, asegúrate de pagar a Anlaf el desayuno.  - el chaval no devolvió una palabra, sino que se limitó a asentir con  la cabeza.<br />
 <br />
Scian siguió sentado, mientras miraba a la  nada, con su jarra medio llena en la mano, absorto en la pared de piedra  de la posada. Aun a ciegas, partiría en cuanto terminara el desayuno  por el camino hacia el Este, hasta que viera algún signo de  civilización.<br />
-Ost Guruth, amigo. –se sobresaltó al oír una voz  que era casi un susurro junto a su oído. – Mucho más allá de la Cima de  los Vientos. No os desviéis del camino en ningún caso. – la voz cesó y  su propietario, Sten, se dirigió a la puerta para comenzar su jornada de  caza.<br />
 <br />
Terminó a toda prisa su desayuno y salió  precipitado en busca de su caballo. Cuando comprobó que estaba abrevado y  ensillado dio una propina al mozo y lo puso al trote hacia el Este,  mirando una última vez hacia la posada.<br />
 <br />
<div style="text-align: center;"><a href="http://diarioscian.net46.net/wp-content/uploads/2012/03/ScreenShot01702.jpg" target="_blank"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4394&amp;d=1330883313" id="attachment4394" rel="Lightbox_85" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4394&amp;d=1330883313" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01702.jpg
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ID: 4394" class="align_center size_medium" /></a></div></a><br />
</div>-Hoy nos espera un día duro, muchacho. –agitó las riendas para tomar velocidad.<br />
 <br />
El  repiqueteo de los cascos del caballo sobre la maltrecha calzada de  piedra le acompañó durante horas tediosas. Aquí y allá veía algún pedazo  de ruinas, pero no aconteció nada reseñable. Avanzó un buen trecho sin  detenerse, pero no le pareció prudente no dejar descansar a la montura.  Así pues, paró a mediodía en un punto en que el camino se elevaba. De  esta forma nada podía acercarse sin que él lo viera antes.<br />
 <br />
<div style="text-align: center;"><a href="http://diarioscian.net46.net/wp-content/uploads/2012/03/ScreenShot01702.jpg" target="_blank"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4395&amp;d=1330883331" id="attachment4395" rel="Lightbox_85" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4395&amp;d=1330883331" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01705.jpg
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ID: 4395" class="align_center size_medium" /></a></div></a><br />
</div>A  la izquierda del camino, poco a poco había ido alzándose la imponente  silueta de la Cima de los Vientos. Este era el nombre común de Amon Sûl,  una atalaya fortificada que hacía siglos había sido un enclave  estratégico primordial para los hombres de Arthedain. Se decía que en su  época de mayor auge, una piedra vidente, o palantir, había sido situado  en el pináculo, y de esta forma se controlaban cientos de millas a la  redonda, siempre alerta de cualquier ataque que pudiera sobrevenir,  previsto con el tiempo suficiente para organizar la defensa. Sin  embargo, el enemigo no cejó en su empeño y ahora los restos de las  majestuosas defensas pendían de la ladera de la montaña.<br />
 <br />
De  repente, se dio cuenta que el odre de agua seguía vacío. El caballo  pacía tranquilo los pocos brotes de hierba tierna que encontraba, y él  buscaba algún lugar donde conseguir agua, sin éxito. Aún así, no se  preocupó demasiado, ya que el caballo aguantaría hasta el día siguiente  en perfectas condiciones. Mascó un trozo de carne seca bastante salado, y  lo bajó con un trago de la cantimplora de licor, ya habían descansado  bastante.<br />
 <br />
<div style="text-align: center;"><a href="http://diarioscian.net46.net/wp-content/uploads/2012/03/ScreenShot01702.jpg" target="_blank"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4396&amp;d=1330883341" id="attachment4396" rel="Lightbox_85" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4396&amp;d=1330883341" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01706.jpg
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ID: 4396" class="align_center size_medium" /></a></div></a><br />
</div>El  camino serpenteaba y se perdía en la distancia, pero esto no desanimaba  a Scian. Más bien le preocupaba la llegada de la noche. Las ruinas eran  aún más numerosas conforme avanzaba y dejaba atrás la Cima de los  Vientos. La frontera entre Arthedain y Rhudaur estaba marcada en los  mapas antiguos, pero como era de esperar no había ninguna barrera física  que delimitara las regiones. Ambas pertenecían al reino del Norte,  Arnor, junto con Cardolan, pero Rhudaur siempre había sido la más  pequeña, pobre y desprotegida. La gente de esta región se caracterizaba  por su dureza y por su cabello rojizo.<br />
 <br />
Fue cuestión de  tiempo que uno de los caudillos de la región se dejara seducir por los  emisarios del Rey Brujo de Angmar, quien le prometió honores, tierras y  poder a cambio de traicionar a su gente. Durante décadas, esta alianza  se mantiene en la sombra, hasta que Angmar decidió utilizar a su  herramienta. De esta forma, Rhudaur se escindió y se tiñó de sangre.  Sitiaron Amon Sul, cobrándose la vida del actual rey de Arthedain en una  cruenta batalla, pero Lindon, una región al noroeste, donde moraba una  cantidad significativa de elfos, y Cardolan acudieron a tiempo en ayuda  de la fortaleza y rechazaron a las fuerzas de Rhudaur, que quedó casi  despoblado y disperso.<br />
 <br />
Sacudió la cabeza para alejar las  lecciones de historia: la noche llegaba, y a pasos agigantados. Comenzó a  ojear el paisaje en busca de un posible refugio, pero decidió exprimir  los pocos rayos de sol que quedaban y espoleó al caballo.<br />
 <br />
Cayó  la noche, y no había rastro de Ost Guruth, ni siquiera atisbo de  civilización. Se apartó del camino y trató de encontrar cobijo. Sin  perder de vista el camino remontó una cuesta para intentar echar un  vistazo a los alrededores. Ante él aparecieron unas ruinas, que parecían  haber sido habilitadas como campamento. Aquí y allá había hogueras y  empalizadas, incluso pudo ver alguna figura humana que deambulaba con  una ballesta o un garrote al hombro.<br />
 <br />
<div style="text-align: center;"><a href="http://diarioscian.net46.net/wp-content/uploads/2012/03/ScreenShot01702.jpg" target="_blank"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4397&amp;d=1330883351" id="attachment4397" rel="Lightbox_85" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4397&amp;d=1330883351" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01709.jpg
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ID: 4397" class="align_center size_medium" /></a></div></a><br />
</div>-Llevan  armas. –masculló. – Ató el caballo a las ramas de un frágil arbusto y  comenzó a aproximarse con cautela y despacio. La luz que arrojaban las  hogueras perfilaba a individuos de rasgos hoscos. En la más cercana, dos  de ellos charlaban mientras un animal se asaba en sus jugos.<br />
 <br />
Scian  seguía sin estar seguro. Podían ser perfectamente unos bandidos, o unos  refugiados que sólo llevaban armas para defenderse. Varios relinchos  distantes le sacaron de sus divagaciones, y se hizo el silencio en la  conversación junto al fuego.<br />
 <br />
“Perfecto.”</blockquote>

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			<title>Capítulo 4. Una noche entretenida</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/84-Cap%C3%ADtulo-4-Una-noche-entretenida</link>
			<pubDate>Sun, 26 Feb 2012 12:59:34 GMT</pubDate>
			<description>De buen humor, Scian mascaba un trozo de carne seca casi sin ganas, mientras mantenía a la montura al paso, sin apresurarla. La tarde era agradable,...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">De buen humor, Scian mascaba un trozo de carne seca casi sin ganas, mientras mantenía a la montura al paso, sin apresurarla. La tarde era agradable, pensó. Aunque quizá fuera por la expectativa de las respuestas que conseguiría. Rivendel todavía quedaba a un trecho, y cuando llegara tampoco sabía si le proporcionarían toda la información que necesitaba, aunque estaba dispuesto a lo que fuera para conseguirla.     Había pensado pasar la noche en una posada que se encontraba no muy lejos hacia el este que  llamaban “La Posada Abandonada”. La verdad es que no la anunciaba ningún cartel, y su estado parecía ser bastante lamentable si uno hacía caso de los rumores que se oían aquí y allá. Sin embargo, un techo sobre la cabeza era lo único que precisaba. El tiempo no era inclemente en esta época del año, pero dormir al raso entrañaba algún peligro más que mojarse o pasar frío, y más en tierras desconocidas.     El establecimiento, si se podía llamar así, no tenía pérdida, ya que estaba situado junto al camino. Llegaría sin problemas más o menos al anochecer, de ahí el ritmo tranquilo de su marcha. Desvió la mirada hacia su izquierda, donde una ciénaga atestada de mosquitos y demás fauna invertebrada se hallaba cubierta por una fina neblina, que por otra parte dejaba distinguir los antiguos restos de las construcciones, en su mayoría defensivas, huella de los hombres de Arnor. Scian las había investigado en una ocasión, resuelto a enfrentarse al barro y las picaduras de insectos, y aparte de algunas anotaciones poco más había recogido. El pantano era llamado Moscagua por la gente de los alrededores en un alarde de creatividad, pero como no se había descubierto ningún nombre verídico con que sus fundadores le hubieran bautizado, él también lo llamaba así.     <br />
<div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4289&amp;d=1330261033" id="attachment4289" rel="Lightbox_84" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4289&amp;d=1330261033" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

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</div>     Las horas pasaron tediosas, y el cielo se tiñó de rojo al oeste poco a poco. Todavía no veía la posada, pero no debía faltar mucho. Los árboles empezaron a hacerse aún más dispersos, y la hierba de un saludable tono verde se tornó amarillenta. La luz era cada vez más escasa, pero contra el horizonte se perfiló la silueta de un edificio. Si no era la posada tanto daba, necesitaba comer algo caliente.     Unas precarias cuadras, consistentes en cuatro postes, tres paredes de madera y un tejado de paja se alzaba a la derecha del camino, y en ella, hacinados, se encontraban un par de caballos, que observaba curioso a los recién llegados. Se sorprendió de no ver un mozo al cargo, pero una voz se oyó desde la posada, y vio que un chaval imberbe sentado en una silla junto a un muro llamaba su atención.     <br />
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<div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4290&amp;d=1330261043" id="attachment4290" rel="Lightbox_84" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4290&amp;d=1330261043" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

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</div>     -¿Se va a detener aquí, señor? - le preguntó a voces.     -¿Tú qué crees? - le respondió, mientras bajaba del caballo. Tomó el hatillo con las provisiones y ató al caballo a uno de los postes de la cuadra.     El muchacho tenía el pelo oscuro y corto, y una nariz bastante prominente. Aún así, estaba bastante delgado.     -Entonces le recomiendo que se dé prisa en entrar. De otra manera encontrará la cena fría. -se había levantado y se dirigía hacia el caballo. - Juraría que hoy había estofado de cordero, yo tampoco tardaré en ir a por mi ración. - comenzó a desensillar el caballo, mientras Scian rebuscaba un par de monedas para la propina. Observó cómo abrevaba al animal y lo conducía al interior de la cuadra antes de dárselas.     -Gracias, chaval. Cuida bien de él y cenarás doble. -señaló el establo mientras le arrojaba la propina, que el avispado mozo cogió al vuelo.     Scian no esperó respuesta, y se dirigió hacia la puerta de la taberna. Al abrirla, liberó un torbellino de ruido, voces y olor a humo, comida y humanidad. No se sentía a gusto entre multitudes. Echó de menos una capucha. A la izquierda, en una chimenea, un pollo se asaba, mientras el fuego bajo él chisporroteaba.     Echó un vistazo alrededor. La estancia era acogedora, a pesar de que tenía un agujero en el techo mayor que el vano de la puerta. Se preguntó qué harían cuando lloviera. El suelo, bastante sucio, estaba cubierto de heno y juncos dispersos. En un rincón, un grupo de truhanes jugaba a los dados entre maldiciones y vítores. Más allá, una ramera parecía haber encontrado una buena oportunidad en un anciano que se deleitaba con sus pechos. En algún lugar comenzó a sonar un violín, y una pegadiza melodía se alzó sobre el coro de conversaciones que ensordecía la posada.  A lo largo de las mesas distribuidas ya se degustaba el anunciado y humeante estofado de cordero.     <br />
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<div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4294&amp;d=1330261073" id="attachment4294" rel="Lightbox_84" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4294&amp;d=1330261073" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

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</div>     Sin más, se dirigió hacia una especie de mostrador dispuesto a la derecha, donde un individuo con aspecto de tabernero charlaba animado con un cliente. Tenía el pelo níveo y bien recortado, y se volvió hacia el recién llegado dispuesto a atenderle. Aún así, a Scian se le antojó que su expresión tenía un toque de desconfianza.     -Buenas noches, supongo que sois el dueño de este lugar. Necesitaría lo que todo viajero buscaría en un lugar como este: comida caliente y un techo bajo el que pasar la noche. ¿Dónde puedo dejar esto? -señaló con la cabeza su hatillo, que llevaba bajo el brazo.     <br />
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<div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4291&amp;d=1330261051" id="attachment4291" rel="Lightbox_84" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4291&amp;d=1330261051" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

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</div>     El hombre se limitó a asentir, mientras señalaba una puerta al otro extremo, junto al grupo de los dados. La puerta conducía a un pasillo que bajaba a los sótanos de la posada. Había varias puertas y llegó a divisar alguna cama en el interior de alguna estancia, pero parecía que estaban ocupadas. No indagó demasiado por el temor de encontrarse alguna escena inapropiada, quizás protagonizada por el viejo y la ramera, así que avanzó hasta un dormitorio con todas las comodidades: unas cuantas sillas y varios sacos de dormir, un par de ellos en el suelo y otro sobre sendas mesas, lo mejor para conservar una espalda saludable. Todos parecían desocupados, así que tomó uno de los que había en el suelo e introdujo sus cosas en él. Tras esto volvió arriba, donde encontró un cuenco lleno de lo que debía ser el estofado de cordero. La ración era generosa, pensó, mientras el tabernero le tendía una gastada cuchara de madera.     -¿Deseáis cerveza? Debo advertiros: es fuerte y quizá el sabor os sorprenda. Hay quien dice que sólo los paladares exquisitos la valoran como se debe.     Con gesto distraído, asintió, y una pinta de un líquido espeso y tostado apareció ante sus narices. Agradeció el rancho y fue a sentarse con los demás huéspedes.No tardó en encontrar sitio y empezar a dar cuenta de su comida con voracidad. La variedad gastronómica que le esperaba los días siguientes no era muy halagüeña, así que debía aprovechar.     Cuando hubo vaciado el cuenco, se percató que no había probado ni siquiera la cerveza. Se acomodó en el banco, mientras apartaba el cuenco a un lado y apoyaba los codos en la mesa. Con disimulo, examinó uno por uno a los huéspedes que compartían techo (agujero incluido) con él. El grupo de los dados seguía en su sitio, pero había perdido integrantes: unos hombres habían empezado a armar bulla en el otro extremo del salón. Tomó un trago de la oscura cerveza y tuvo que hacer esfuerzos casi sobrehumanos para no escupirla. Los que estaban a su alrededor no parecieron percatarse, y se obligó a tragar.     Asquerosa.     Se levantó y se dirigió al nuevo y ruidoso grupo, que en esos momentos disponía un taburete encima de una mesa, al que dibujaban con una tiza un pequeño círculo en el centro. Los hombres comenzaron a sacar pequeños cuchillos arrojadizos y a cierta distancia los lanzaron contra el taburete.     La puntería de la mayoría era pésima, y no pudo evitar alguna carcajada, que disimulaba enseguida dando otro trago a la cerveza, sin conseguir que su paladar se volviese exquisito. No obstante, uno de los competidores que no se había emborrachado en exceso le vio reírse en una de las ocasiones.     -¿Te parece divertido, amigo? Prueba tú, para algo llevarás esos cuchillos. -sacaba varios palmos de altura al menudo y sudoroso hombre, pero no se iba a arriesgar a actuar sin pensar.     Scian alzó las cejas y comprobó que se dirigía a él. Se había olvidado de las dagas que todavía pendían de su cinturón.     <br />
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<div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4292&amp;d=1330261058" id="attachment4292" rel="Lightbox_84" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4292&amp;d=1330261058" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

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</div>     -Creo que no he bebido suficiente cerveza como para acertar, <i>amigo. -</i>le respondió con una sonrisa.     -¡Apuesto tres monedas de plata por el pelirrojo! Wil ya está muy borracho, y los demás no me acertaríais ni a mí. -proclamaba un voluminoso hombre de estruendosa voz a carcajadas.     Wil no tenía pulso en absoluto. Lanzó el cuchillo que, de manera asombrosa, acertó de lleno en el centro de la improvisada diana. Una ovación estalló en el grupo, y Scian apuró de un trago el resto de su pinta. Dejó el vaso vacío encima de la mesa, y desenfundó la daga de la derecha. Los disparos a distancia no eran su fuerte. En absoluto. Pero quizá...     Se hizo el silencio mientras tomaba la daga por la hoja, y apuntaba hacia el cuchillo de Wil. En vez de arrojarlo con la punta hacia delante, hizo que la empuñadura girase en horizontal, y derribó la hoja de su adversario al abarcar más espacio que si hubiera sido disparada como un dardo. Sin embargo, ambas hojas tintinearon en el suelo.     El grupo continuaba callado, como si intentara discernir qué era lo que había pasado.     -¡Ja! ¡Os lo dije! ¡El pelirrojo gana! Dame mis tres monedas, maldita sea.     Scian se escabulló de allí en busca de su saco de dormir lleno de pulgas, mientras recogía su daga del suelo entre la confusión.     “Me pregunto”, se dijo, mientras se acurrucaba abrazado a sus pertenencias, escuchando los ronquidos estremecedores de un compañero de habitación “¿con qué demonios hacen esa cerveza?”     <br />
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<div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4293&amp;d=1330261064" id="attachment4293" rel="Lightbox_84" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4293&amp;d=1330261064" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

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</div></blockquote>

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			<dc:creator>Txemix</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Capítulo 3. Paciencia</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/83-Cap%C3%ADtulo-3-Paciencia</link>
			<pubDate>Sun, 19 Feb 2012 11:54:15 GMT</pubDate>
			<description>De camino a la posada, el sol de la mañana trató de reanimarle con  sus rayos, aliado con el dueño del anticuario, quien no paraba de hablar  sobre...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">De camino a la posada, el sol de la mañana trató de reanimarle con  sus rayos, aliado con el dueño del anticuario, quien no paraba de hablar  sobre alguna banalidad. Se frotó el lado derecho de la cara, sobre el  que había dormido, tratando que la sensibilidad volviese a él mediante  palmadas de bastante intensidad.<br />
<br />
<br />
El hobbit de las cuadras les  saludó de manera jovial una vez llegaron, aunque Scian no le  correspondió, sino que pasó de largo mientras trataba de cruzar la  puerta que conducía al interior del edificio. Dentro, el olor a desayuno  recién hecho le produjo a la vez náuseas y un hambre atroz, debido con  total certeza a anteponer la lectura a sus necesidades. Aún así, se  dirigió hacia una mesa vacía (la mayoría estaban ocupadas, entre ellas,  en la que acostumbraba a sentarse) y tomó asiento. Su acompañante le  imitó, acomodándose delante de él, a la vez que se volvía para encargar  su desayuno al atareado hobbit del delantal esta vez algo más limpio.<br />
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<div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4218&amp;d=1329652712" id="attachment4218" rel="Lightbox_83" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4218&amp;d=1329652712" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

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ID: 4218" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
</div> <br />
<br />
-Dime  entonces, ¿has encontrado algo de interés? -preguntó, una vez que tuvo  delante un plato de huevos con bacon, todavía humeantes.- Así ha debido  de ser, para absorberte de tal forma. -comenzó a comer con generosos  bocados, predispuesto a no dejar que la comida se enfriase.<br />
<br />
<br />
-La  verdad es que ha perdido gran cantidad de páginas, imagino que no será  posible recuperarlas, por supuesto. -Scian arrancó un mendrugo del trozo  de pan recién horneado que descansaba en una bandeja en el centro de la  mesa. -Sin embargo, lo que me ha tenido la noche en vela ha sido el no  poder situar el lugar en un mapa. -masticó con fruición, mientras se  servía una jarra de aguamiel.<br />
<br />
<br />
-Ya sabes cómo son estos documentos,  puedes dar por perdidas las partes que faltan. ¿Imposible de ubicar?  ¿Habrás consultado los mapas, verdad? Ya sabes que tienes total libertad  para hacerlo. -había apurado ya su plato de manera ávida y se echó  hacia atrás en la silla, satisfecho.<br />
<br />
<br />
<div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4219&amp;d=1329652802" id="attachment4219" rel="Lightbox_83" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4219&amp;d=1329652802" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

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ID: 4219" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
<br />
<br />
Scian alzó las cejas por toda respuesta. Cortó un trozo de queso tierno de generoso grosor, y esperó a tragar para hablar.<br />
<br />
<br />
-Necesito  más información. Y no te ofendas, pero no hay nada en tu tienda que  pueda ayudarme. Quizá tenga que consultar algún archivo de los elfos, si  es que me dejan entrar con esta pinta. - bebió de nuevo hasta apurar el  vaso. - He estado barajando varios destinos, pero la distancia no es el  factor del que depende el rumbo.<br />
<br />
<br />
-Vaya, veo que estás dispuesto a  averiguar dónde está ese lugar por todos los medios. - extendió la mano  para alcanzar la jarra de aguamiel. - Hoy empezaré con la copia de  todos modos.<br />
<br />
<br />
-Por cierto, tu misterioso cliente, ¿hizo noche aquí?  -Scian frunció el ceño, recordando perfectamente al extravagante  individuo.<br />
<br />
<br />
-¿Zimnel? No, estaba de paso. Tengo entendido que le  quedaba un largo viaje por hacer hacia su hogar. -dijo, encogiéndose de  hombros.<br />
<br />
<br />
-Una pena, esta mañana me hubiera gustado tener una charla con él. -no tenía sentido hacer más preguntas.<br />
<br />
<br />
-Ya lo supongo. -respondió, con una risotada, el dueño del anticuario.<br />
<br />
<br />
El  cliente comenzaba a impacientarse. Rebuscó en las profundidades del  jubón hasta dar con la bolsa de las monedas, y dejó las necesarias para  pagar el desayuno.<br />
<br />
<br />
-Vamos, si has terminado. Tengo que recoger mis  notas y mi caballo. -ya se había puesto de pie, y al momento el hobbit  ya había recogido las monedas y limpiado la mesa.<br />
<br />
<br />
Cuando hubo  recuperado su montura dio también una propina generosa al mozo de  cuadras, y comenzó a descender la calle, mientras tiraba de las riendas  para conducirla calle abajo hacia el anticuario. El dueño de éste se  apresuró en alcanzarle, y comenzó a buscar las llaves al tiempo que  caminaba, tarea que al parecer no le resultaba nada fácil.<br />
<br />
Una vez  llegaron, palmeó con delicadeza el cuello del animal para  tranquilizarle, y esperó a que la puerta estuviera abierta para subir a  por las notas, las cuales por suerte seguían donde las había dejado,  junto al libro. <br />
<br />
Tomó también la capa y envolvió las dagas en ella, y  tomó este hatillo debajo del brazo derecho. En un alarde de  flexibilidad, volvió a introducir la mano izquierda en su jubón, y sacó  dos relucientes monedas de oro, que entregó al dueño del anticuario, el  cual las recibió con efusiva cortesía.<br />
<br />
<br />
-Gracias amigo, esto es  mucho más que suficiente. -y tanto, pero el dinero no resultaba un  problema. - Te informaré de cualquier novedad, no te preocupes.<br />
<br />
<br />
-Eso  espero, aunque creo que no voy a estar localizable. -con un leve  silbido, llamó al caballo, que acudió dócil junto a él. Puso el bulto de  la capa y las dagas debajo de la silla, de tal forma que al montar no  hiciese daño al animal, y lo condujo hacia la puerta sur. - Hora de  volver a casa.<br />
<br />
<br />
Como si no hubiesen parado desde que Scian llegó a  la ciudad el día anterior, los leñadores cortaban nuevos troncos y el  mismo mozo los apilaba junto a la puerta, y otro miliciano regulaba el  tránsito de la puerta sur. Montó para comenzar a abrirse paso y pronto  estuvo fuera, donde espoleó hasta poner al trote a su montura:  necesitaba despejarse.<br />
<br />
<br />
<div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4220&amp;d=1329652817" id="attachment4220" rel="Lightbox_83" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4220&amp;d=1329652817" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

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ID: 4220" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
<br />
<br />
Su  cabeza ya estaba inundada o más bien desbordada por las ganas de  consultar sus mapas y decidir un destino cuanto antes. La crin oscura de  su caballo se agitaba, mientras a lo lejos ya se divisaba el  vecindario. Todavía a buen ritmo se dirigió hacia los establos, donde  abrevó al fiel animal y le acomodó en su cuadra. Recogió la capa cuando  extrajo la silla y se encaminó acto seguido hacia su casa.<br />
<br />
<br />
<div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4221&amp;d=1329652831" id="attachment4221" rel="Lightbox_83" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4221&amp;d=1329652831" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

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<br />
<br />
No  muchos minutos después, multitud de mapas se hallaban extendidos sobre  la gran mesa de la estancia principal. El que estudiaba en ese momento  mostraba las tierras al oeste de Bree, mucho más al oeste de la Comarca,  donde se encontraban las Colinas Lejanas, desde las cuales, se decía,  podía verse el mar en un día despejado. Junto a la costa, al sudoeste,  la leyenda rezaba “Mithlond”. Scian no era muy ducho en cuanto a los  elfos y su cultura, pero recorrer el largo camino que conducía hasta los  Puertos Grises, el nombre que recibía Mithlond en la lengua común, no  le atraía. Los escasos viajeros de los que alguna vez había oído  noticias de esta ciudad siempre hablaban de barcos, astilleros y demás  temática naval, temas que hablaban por sí solos acerca de la importancia  que tendrían sus bibliotecas y archivos, si es que había alguno.<br />
<br />
<br />
Había  descartado el bosque de Lórien, región de la que sólo poseía mapas  inexactos. Además, los elfos que allí habitaban en los últimos tiempos  se habían vuelto un tanto huraños, debido a las incursiones que se veían  obligados a rechazar de los orcos que bajaban de las Montañas Nubladas.  De todas formas, esa inexactitud se debía a que no revelaban a nadie  donde se encontraban sus asentamientos, y el camino era si cabe más  largo y accidentado, con el aliciente de las escaramuzas entre elfos y  orcos. No quería terminar con una flecha en el gaznate, disparada por  uno de los legendarios arqueros del Bosque Dorado, o en un caldero,  desmembrado, como rica cena para los orcos.<br />
<br />
<div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4222&amp;d=1329652840" id="attachment4222" rel="Lightbox_83" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4222&amp;d=1329652840" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01669.jpg
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ID: 4222" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
<div style="text-align: center;"><br />
</div>Dejó  escapar un largo suspiro, y fue en busca del mapa del Bosque de los  Trolls, que debía su nombre a la notable población de estas criaturas.  La ventaja con la que contaba es que sólo tendría que cuidarse de no  morir a manos de una criatura salvaje, y llamar la atención lo menos  posible. Pocas veces había tenido que desenvolverse en un bosque tan  espeso como ése, pero si quería llegar a Rivendel no tenía otra opción.  Sopló el polvo que cubría el rollo de pergamino amarillento y comprobó  que el emplazamiento de la ciudad estaba en su sitio una vez lo hubo  desenrollado.<br />
<br />
<br />
Aún así el camino sería largo, alrededor de cinco o  seis jornadas de viaje en el mejor de los casos, siempre sin contar con  las dificultades y contratiempos que seguro encontraría. Siguió con el  dedo el trayecto que tomaría. Era el más obvio: seguir el Gran Camino  del Este, cruzando las llamadas Tierras Solitarias, guardadas por las  ruinas de la atalaya de la Cima de los Vientos y los restos de las  fortalezas de Rhudaur. No pretendía hacer una ruta turística, de hecho  viajaría de noche hasta llegar al Bosque de los Trolls, donde tendría  que cambiar el hábito para avanzar todo lo posible mientras durara el  sol. El caballo sería tanta ventaja como preocupación allí, pero ya  pensaría qué hacer con él.<br />
<br />
<br />
No había mucho más que decidir. Comenzó  a enrollar el desorden de mapas y recogió el vaso que todavía seguía  allí, en cuyo fondo un poso de té había cuajado. Tomó una copia del mapa  que iba a utilizar y contempló por un momento fascinado la superficie  vacía de la mesa: hacía tiempo que ni siquiera la veía.<br />
<br />
<br />
Ahora sólo  necesitaba provisiones. Fue a la pequeña despensa que tenía junto al  dormitorio, donde varios trozos de carne en salazón, bastante añeja,  descansaban colgados en sendos ganchos. Corrió a por el cuchillo y cortó  raciones suficientes para una semana, al tiempo que buscaba la  cantimplora de viaje en el aparador. La llenó de licor de un barril cuya  base habría fermentado casi con total seguridad. “Agua” -pensó. Miró  alrededor y encontró también su viejo odre, que esta vez, por desgracia,  tendría que llenar de agua en vez de cerveza (no disponía de cerveza en  ese momento). A toda prisa, introdujo las raciones de carne que había  envuelto en un trozo de tela limpio en un macuto de cuero desgastado,  así como el odre vacío (ya tendría  tiempo de llenarlo) y el mapa.<br />
<br />
<br />
Ni  siquiera había cogido alguna muda. La prudencia, al menos en esos  menesteres, no era una de sus virtudes, ni la paciencia tampoco. Se ciñó  el cinturón con las dagas de nuevo, así como la capa, y salió de la  casa. Cerró la puerta y fue de nuevo en busca de su caballo. Éste  relinchó alegre cuando vio que su dueño comenzaba a preparar de nuevo la  silla y los aparejos.<br />
<br />
<br />
-No te quejes, seguro que los elfos te tratan mejor que a mí.</blockquote>

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			<dc:creator>Txemix</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Publicación nuevos capítulos</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/82-Publicaci%C3%B3n-nuevos-cap%C3%ADtulos</link>
			<pubDate>Fri, 17 Feb 2012 10:18:22 GMT</pubDate>
			<description>Para llevar más o menos una publicación periódica y continua de  capítulos, de momento lo iremos haciendo el domingo de cada semana  (aunque la gente...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">Para llevar más o menos una publicación periódica y continua de  capítulos, de momento lo iremos haciendo el domingo de cada semana  (aunque la gente diga que hay que santificar las fiestas <img src="http://s2.wp.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif?m=1307735154g" border="0" alt="" /> ).<br />
<br />
<br />
 ¡Gracias por estar ahí! ¡Seguid leyendo! ^^<br />
<br />
<br />
 Un saludo</blockquote>

]]></content:encoded>
			<dc:creator>Txemix</dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">http://www.juegaenred.com/entries/82-Publicaci%C3%B3n-nuevos-cap%C3%ADtulos</guid>
		</item>
		<item>
			<title>Capítulo 2. Un buen cliente</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/81-Cap%C3%ADtulo-2-Un-buen-cliente</link>
			<pubDate>Sun, 12 Feb 2012 16:19:09 GMT</pubDate>
			<description>-¿Cuentos de viejas? Me ofendes, amigo. Sabes de sobra que aquí encontrarás siempre material excepcional. -respondió el dueño del anticuario, con una...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">-¿Cuentos de viejas? Me ofendes, amigo. Sabes de sobra que aquí encontrarás siempre material excepcional. -respondió el dueño del anticuario, con una amplia sonrisa que mostraba una dentadura a la que faltaban algunas piezas.<br />
<br />
Una vez terminaron las formalidades, Scian no tardó en ir al grano. No solía perder el tiempo a  menos que la situación lo requiriese.<br />
<br />
-Bien entonces, ¿a qué esperas para mostrarme esa nueva mercancía? Tienes suerte, te compraría cualquier cosa. -dijo, siempre con una expresión bonachona, que no solía abandonar su cara, sólo cuando leía o no se encontraba de buen humor.<br />
-Por supuesto, Scian. Ven por aquí, pero he de advertirte que sólo puedes consultarlo, ya que es un único volumen y tenemos que copiarlo. Ya sabes, favores entre colegas, debemos apresurarnos antes de que su dueño vuelva a por él.<br />
<br />
El gesto de Scian se torció un poco, pero siguió al hombre, quien le llevó hasta una robusta mesa de sencilla composición, sobre la que se encontraba el famoso volumen. No era demasiado grueso: alrededor de un centenar de páginas. Esto resultaba extravagante, ya que los libros de cualquier tipo solían encuadernarse en tomos de grosor considerable, lo que no hacía fácil su lectura, ni su transporte.<br />
<br />
<div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4150&amp;d=1329063317" id="attachment4150" rel="Lightbox_81" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4150&amp;d=1329061479" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01645.jpg
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ID: 4150" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
<br />
-¿Es un diario de viaje? -inquirió, mientras se disponía a tomarlo de la mesa con avidez. El otro hombre le detuvo con un gesto rápido, pero nada brusco, y sostuvo su brazo un instante.<br />
-Por lo que nos han contado, puede que se encuentre en un estado bastante frágil. Cuidado. -con gesto relajado, tomó él mismo la tapa, como si fuera a romperse en cualquier momento, y dejó al descubierto una primera página en blanco.<br />
<br />
El papel, raído y amarillento, había visto muchos inviernos, pero denotaba mimo en la preparación inicial, y no protestó ni agrietó cuando se descubrió la página siguiente. La costura de las hojas sí estaba más deteriorada, y algunas secciones se liberaban a veces del lomo, pero la lectura  resultaba cómoda, a la vez que nítida, pues los trazos eran claros y de un tamaño aceptable. El idioma empleado era el común, pero aquí y allá había anotaciones o citas en caracteres élficos, los cuales Scian dominaba más bien poco, aunque podía descifrar la totalidad del texto que se le presentara si disponía del tiempo suficiente.<br />
<br />
-Entonces, ¿no está en venta? Si es así, al menos podrías dejarme echarle un vistazo antes de que lo copiéis. Ya sabes que mis manos son expertas en estos menesteres, no le ocurrirá nada malo. -había alcanzado a leer alguna frase suelta mientras le mostraba el libro, y su curiosidad crecía a gran velocidad.<br />
<br />
-Lo lamento, amigo, pero no es posible. Al tratarse de ti, podría permitirte que lo consultaras aquí mismo. -sabía de sobra que Scian era generoso, pero tampoco iba a mostrarle ese nivel de confianza para acceder a su género.<br />
<br />
El cliente meditó un momento, mientras valoraba las opciones.<br />
<br />
-De acuerdo. Sólo necesitaré algo de papel y una pluma, no creía que me iba a hacer falta cuando me dispuse a venir, pero tendré que tomar alguna nota. -sonrió, aunque para sí esperaba con inquietud la respuesta, ya que una negativa podría suponer perder la oportunidad de copiar los textos en élfico que tanto deseaba desentrañar. Se recogió la capa hacia atrás, como si se desperezara, pero su objetivo en realidad era otro.<br />
<br />
-Confío en que lo cuidarás como si fuera tuyo. -los ojos del comerciante se desviaron un momento hacia los cuchillos que pendían a cada lado del cinturón de Scian, pero si había captado la sutil amenaza no hirió sus sentimientos. Sabía de sobra que debía provocar mucho a su cliente para que empuñara alguna de sus armas, pero la indirecta fue captada. No le haría daño, pero quizá debería dar más tarde una explicación al dueño del libro acerca de su desaparición si le negaba el acceso a consultarlo. -Adelante pues, ponte cómodo, por favor. El papel y demás material de escritura están donde siempre.<br />
<br />
<div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4151&amp;d=1329063363" id="attachment4151" rel="Lightbox_81" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4151&amp;d=1329061509" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01652.jpg
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ID: 4151" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
<br />
Scian se quitó la capa y la dejó en una silla vacía, contigua a la suya, y encima de ésta el cinturón con las dagas. Acto seguido fue al aparador que había en un rincón, y tomó papel y un frasco de tinta, así como una pluma de ganso negra. El mundo entonces se convirtió en algo pasajero y vano para él. Tomó la pluma con la mano izquierda, y pasó el papel y la tinta al mismo lado, mientras con la derecha comenzaba a pasar páginas, tratándolas con máxima delicadeza. “Nada debes tratar con más cuidado que la palabra escrita. Incluso debes poner más cuidado que con las mujeres, pero esto no se lo menciones a ellas, o tu descendencia será nula”, le solía decir su tutor entre risotadas, cuando su padre le había enviado para evitar que fuera un 'ignorante', a bastante temprana edad. No le faltaba razón, pero Scian era demasiado sincero, y ello le había granjeado alguna que otra mala mirada o intento de agresión, aunque él no lo entendía.  Siempre decía la verdad.<br />
<br />
En efecto, el volumen resultó ser una especie de diario de un individuo cuyo nombre, anotado en el reverso de la tapa superior, resultaba directamente ilegible, al menos para sus ojos inexpertos. Aún así, comenzó la lectura, no sintiéndose decepcionado en absoluto, ya que el narrador resultaba técnico en cada página, aunque a veces simplemente se relataran hechos sin importancia que le habían ocurrido, como alguna visita recibida o alguna memoria de viaje, que aun así ayudaba al lector a situarse de manera perfecta. Encontró asimismo muchas páginas en blanco, que seguramente cumplían el papel de separación entre capítulos, y la lectura era amena en general.<br />
<br />
Aún así, empezó a notar irregularidades en el texto, o mejor dicho, una gran irregularidad. La historia se cortaba cuando el escritor y sus compañeros viajaban hacia el norte,  “mucho más al norte de las Quebradas del Norte”, y un salto descomunal en la narración llevaba al lector hasta páginas frenéticas en las que se mencionaba la sombra, la sangre y el fuego. Al parecer, se había producido una lucha contra un enemigo que no se nombraba, sólo se daban adjetivos tremebundos referenciándolo, pero parecía que al final se le consiguió derrotar o dominar. Entendía a trozos la historia, y había tomado varias páginas de apuntes en élfico para después examinarlas, pero el argumento le quedaba claro.<br />
<br />
Ahora la duda que atormentaba su cabeza era el emplazamiento de aquel misterioso lugar. ¿Elfos al norte de las Quebradas del Norte? Más que inverosímil era imposible. Sintió un pequeño golpe en el hombro que le sacó de su ensoñación: era su anfitrión.<br />
<br />
-Querido amigo, ya ha caído el sol, ¿no tendrías que ir a cenar y descansar a la posada? De buen gusto te dejaría aquí toda la noche, sabes que confío en ti, pero… -el hombre se retorció las manos nerviosamente. Intentaba ser amable pero tenía razón, ya era bien entrada la noche.<br />
<br />
-¿Has dicho que me dejarías aquí toda la noche? –Scian parecía calmado, pero las respuestas sin resolver le devoraban por dentro.<br />
<br />
Minutos después, un preocupado dueño de anticuario cerraba desde fuera su tienda, mientras echaba una última mirada de soslayo a la ventana, donde una tenue luz se podía ver desde la calle. <br />
<br />
<div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4152&amp;d=1329063485" id="attachment4152" rel="Lightbox_81" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4152&amp;d=1329061499" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01651.jpg
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ID: 4152" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
<br />
Scian se sujetaba ahora la frente con las manos, mientras buscaba datos geográficos, por pobres que fueran o alguna referencia que le sirviera para orientarse, y anotando las pocas que conseguía en un papel ya tachonado, que incluso contenía anotaciones acerca de las plantas y rocas que citaba vagamente el diario. Aun sin necesitar mapas, los cuales podía encontrar en su cabeza tan nítidos como en un papel, no dio con la respuesta. No supo cuándo, pero el sueño le atrapó y todo se volvió oscuro por un momento.<br />
<br />
Luego llamas, fuego y sombra. Entrechocar de espadas y gritos de batalla, mezclados con voces y quejidos inhumanos. De repente comenzó a ver desde la perspectiva de alguien que se encontraba en la refriega. Fueron sólo unos segundos, pero el corazón le latía a mil por hora, y un sudor frío le empapaba la frente. “Las puertas.”, ordenó en tono seco y sereno una voz a su espalda, y dos robustas hojas de metal se cerraron ante sus ojos. Notó algo en el hombro que lo zarandeaba, pero no podía ser, estaban a salvo tras las puertas…<br />
<br />
<div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4153&amp;d=1329063514" id="attachment4153" rel="Lightbox_81" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4153&amp;d=1329061492" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01646.jpg
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ID: 4153" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
<br />
-Ya hace un rato que amaneció, amigo. Ven, vayamos a desayunar. –su anfitrión parecía menos preocupado al ver que nada le había sido sustraído y que su tienda estaba intacta.<br />
<br />
Scian notaba el lado de la cara sobre el que había dormido dolorido por completo: el trozo de papel que había usado como almohada no era demasiado mullido.<br />
<br />
-Sí, vamos.</blockquote>

]]></content:encoded>
			<dc:creator>Txemix</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Capítulo 1. Cuentos de viejas</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/79-Cap%C3%ADtulo-1-Cuentos-de-viejas</link>
			<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 12:59:20 GMT</pubDate>
			<description>Ensimismado, miraba las llamas de la chimenea del estudio, ajeno a los libros que se amontonaban en total desorden sobre la mesa del rincón. Estaba...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">Ensimismado, miraba las llamas de la chimenea del estudio, ajeno a los libros que se amontonaban en total desorden sobre la mesa del rincón. Estaba harto de releer una y otra vez las mismas antiguas historias de los pobres volúmenes que había conseguido adquirir, por si fuera poco, por un precio digno de un asalto a mano armada. Con gesto distraído, pasó la vista por los mapas de la pared, preguntándose si tendría la suerte de encontrar alguno más, a pesar de lo elevado de su coste en las últimas visitas que había hecho a Bree, el único lugar cercano donde podía encontrar un anticuario. Éste, a pesar de su renombrada reputación por aquellas tierras (ningún otro le hacía la competencia), se quedaba muy por debajo de las expectativas exigentes que tenía. <br />
<br />
Suspiró, al tiempo que se pasaba la mano por el rebelde pelo rojizo, alborotándoselo. Acto seguido se levantó, mientras dispersaba el fuego de la chimenea con un atizador: no quería encontrarse los escombros llameantes de su hogar a la vuelta.<br />
<br />
Fue al dormitorio y se embutió en un flexible jubón de cuero tachonado ya gastado del uso, y tomó una raída pero resistente capa de viaje de tono grisáceo que colgaba de un clavo en la pared. Extrajo de un aparador un trozo de tela en el que estaban envueltas el par de dagas con las hojas engrasadas hacía un par de días que, por desgracia, más de una vez había tenido que utilizar,  y una vez comprobó que estaban ya secas se las ciñó al cinto con firmeza. Las hojas de las armas, casi gemelas, eran de alrededor de un palmo de longitud, y las empuñaduras estaban fabricadas con una madera de tono claro, pulidas y perfectamente cómodas para asirlas. Se desperezó, al tiempo que buscaba las botas de cuero grueso y curtido, que debían estar en algún punto de la casa.<br />
<br />
Encontró una al pie de una estantería del dormitorio, y empezó a deambular por la casa, tomando de un libro falso la pequeña bolsa con monedas que solía llevar en sus viajes. La otra bota apareció debajo de la mesa de la estancia principal, sobre la que se extendían mapas a medio copiar, algunos con el original enrollado junto a él, páginas de anotaciones y un vaso vacío de la noche anterior. <br />
<br />
<div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4044&amp;d=1327754840" id="attachment4044" rel="Lightbox_79" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4044&amp;d=1327754840" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01609.jpg
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ID: 4044" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
<br />
Tras realizar todos estos preparativos, salió de la casa, y cruzó el pequeño jardín, con la intención de dirigirse a los establos comunitarios. La tarde, un poco nublada, no impedía que hubiera actividad por el vecindario. Las mujeres volvían del pozo comunitario con agua, un par de niños jugaban a trepar y mantener el equilibrio por las tapias de piedra de los jardines, y se escuchaban incluso las voces de los mercaderes desde la plaza central, quienes anunciaban su mercancía.<br />
<br />
Una vez en las cuadras, saludó con una palmada en el flanco a su caballo y lo preparó para el viaje rápidamente. Aseguró la silla y las bridas, mientras el dócil animal no se movía ni un ápice, y lo condujo cuando estuvo listo al exterior por las riendas. El animal parecía agradecer la perspectiva de actividad después de varias semanas de reposo. Su tamaño era ligeramente menor al de los caballos de combate, pero se movía perfectamente por terreno escarpado o boscoso, y el pelaje corto de un tono anaranjado, oscuro en los extremos de las patas, el hocico, las crines y la cola. No había cometido el error de ponerle nombre, ya que evitaba tomar cariño a las cosas. Todo era más fácil así. Se removió de nuevo el pelo, como para asegurarse que seguía despeinado, mientras caminaba despacio con el caballo ascendiendo la calle,  de camino a la salida del vecindario, montando en él una vez remontada la cuesta.<br />
<br />
Pronto empezó a dejar de oírse el algarabío de la plaza, reemplazado por los tenues y suaves ruidos de la naturaleza. Los cascos del caballo resonaban en la calzada de piedra mientras remontaban una cuesta. Las casas comenzaban a ser más escasas conforme llegaban al final de vecindario. Se cruzaron con algunas personas que parecían lugareños, seguramente de vuelta de la ciudad de Bree, que estaría a una media hora de camino, que, obviamente, Scian no tenía intención de realizar a pie.<br />
<br />
<div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4045&amp;d=1327754904" id="attachment4045" rel="Lightbox_79" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4045&amp;d=1327754904" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01613.jpg
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ID: 4045" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
<br />
Tras un rato de aburrida conversación con su montura, se distinguió en la distancia la no escasa concentración de edificios que conformaban el asentamiento de Bree. Era un lugar bastante activo, más bien agitado para su gusto, de ahí el hecho de que dejara una habitación cómoda aunque pequeña en uno de los niveles superiores del centro de la ciudad, para mudarse a un lugar más apartado y tranquilo. Estaba en un cruce de caminos, factor que favorecía su prosperidad, ya que mercaderes y viajeros se detenían allí con bastante frecuencia.<br />
<br />
Incluso había un número aceptable de medianos, quienes habían llegado a intercalarse, no sin llamar la atención por su corta estatura, con la gente del lugar. Su naturaleza era agradable por lo general, aunque reservada (ya resultaba extraño encontrar hobbits fuera de La Comarca). Tras cruzar la puerta sur, cambió de lugar la bolsa del dinero, introduciéndola en uno de los bolsillos interiores del jubón, junto al pecho, donde notaba constantemente el bulto. No estaba de más ser un poco desconfiado, pues conocía bastante bien los gajes de su oficio. A la vez, hacía avanzar al caballo entre la multitud, que salía y entraba por la puerta controlados por un integrante de la milicia local, intentando casi en vano que el tránsito fuera fluido.<br />
<br />
Como pudo, Scian condujo a su caballo cuesta arriba, dándole golpecitos tranquilizadores en el cuello para evitar que se asustara con los estridentes golpes que se oían a la izquierda, donde unos leñadores reducían a piezas enormes troncos, mientras un mozo las apilaba. Dejó atrás la plaza central, virando a la derecha en dirección al Pony Pisador, la famosa posada regentada por Cebadilla Mantecona. El servicio era aceptable y necesitaba tener el estómago lleno antes de enfrentarse al desorden habitual que encontraría en el anticuario, y paciencia para intentar encontrar interés en algún volumen nuevo, si  tenía la suerte dar con uno. Siguió en su ascenso,  cruzándose con todo tipo de desconocidos que seguían sus sencillas vidas.<br />
<br />
<div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4048&amp;d=1327755427" id="attachment4048" rel="Lightbox_79" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4048&amp;d=1327755427" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01617.jpg
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ID: 4048" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
Por fin vio el cartel que, en parte, había estado añorando desde que entró en la ciudad. La cocina y cerveza del Pony Pisador atraían a un número considerable de viajeros que estaban de paso, y llegando a acomodarse de tal forma que luego dejar Bree les resultaba difícil. Seguramente, se regalaría con una buena comida, y dependiendo de cómo estuviera su ánimo, quizá pasaría la noche allí en el caso de que hubiera que celebrar algún hallazgo de importancia.<br />
<br />
Se dirigió hacia los establos de la posada, donde un mediano, que parecía despistado, le pidió las riendas del caballo. Así pues, dejó el caballo al hobbit, de pelo castaño y pies peludos, cuyo nombre desconocía, que se encargaba de las tareas de mozo de cuadra, imaginando si controlaría al animal en caso de emergencia, pero su mente no se demoró mucho más en esos menesteres. <br />
<br />
Entró y buscó la mesa de siempre, lo suficientemente cerca de la chimenea y lo suficientemente lejos de las posibles conversaciones estridentes. Había algunos clientes dispersos, casi todos ellos disfrutando de un refrigerio para abrir el apetito antes de la comida, pero el ambiente era tranquilo para el habitual alboroto que solía reinar en la sala común. No pasó mucho tiempo antes de que otro hobbit, este con un delantal no demasiado sucio y una sonrisa afable, se acercase a darle la bienvenida y atenderle. Había cierta tranquilidad en la posada, pero algo le decía que era temporal. Veinte minutos después, cuando apuraba el estofado de ternera y patatas, la gente comenzó a llegar y aglomerarse, lo que le apresuró para pagar, y dirigirse con calma a donde tenía que ir.<br />
<br />
<div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4046&amp;d=1327754945" id="attachment4046" rel="Lightbox_79" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4046&amp;d=1327754945" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01618.jpg
Visitas: 333
Tamaño: 177.2 KB
ID: 4046" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
<br />
Dio una propina al mozo de cuadras, mientras le prometía que volvería luego a por su montura, y desandó el camino que había hecho, virando a la derecha en una pequeña plaza, e internándose en el núcleo de la ciudad, donde los edificios de madera se amontonaban en un caos ordenado de varias plantas, con pequeñas pasarelas que conectaban sectores, niveles, todo ello sostenido por una base de piedra. El anticuario estaba en la parte superior de una de estas secciones, pero se accedía a él por una escalera desde el nivel del suelo. Sin embargo, no había cartel ni leyenda que señalara o anunciara donde se encontraba el establecimiento, aun así no era necesario: quien necesitaba encontrarlo lo conseguía. No tardó en estar frente a la puerta que daba acceso a la escalera, y cuando se disponía a tirar del pomo, casi le golpeó en la nariz, pero sus reflejos no le fallaron, como de costumbre. Dio un pequeño salto hacia atrás, evitándola. <br />
<br />
Un elfo no demasiado alto (era de su misma estatura), con postura solemne, abrió durante un segundo los ojos de par en par al encontrarse al desconocido de sopetón. Sus rasgos resultaban especiales, aunque estaban más o menos disimulados por una capucha que le embozaba hasta la nariz. Se disculpó levemente con la cabeza, y comenzó a alejarse. Scian advirtió que llevaba una vara de madera adornada, la cual llevaba colgada a la espalda y no parecía usar para apoyarse, ya que no cojeaba, y una espada de tamaño medio inclinaba el cinturón hacia el lado derecho. Parecía demasiado pomposo aún así, con una túnica púrpura que no le serviría de gran ayuda si quería pasar desapercibido, si es que sus orejas picudas, aun ocultas, no eran ya suficiente razón para llamar la atención.<br />
<br />
<div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4047&amp;d=1327755013" id="attachment4047" rel="Lightbox_79" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=4047&amp;d=1327755013" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: ScreenShot01605.jpg
Visitas: 331
Tamaño: 169.7 KB
ID: 4047" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
<br />
Sacudiendo la cabeza, subió las escaleras despacio, mientras a su nariz llegaba el familiar y polvoriento olor a biblioteca. La verdad es que allí se sentía cómodo a pesar de todas las quejas que tenía del establecimiento. El dueño le recibió con una sonrisa y le estrechó la mano: a los clientes habituales había que tratarlos bien. El hombre tenía la cabeza completamente rapada, y vestía un jubón sencillo un poco arrugado, aunque el tejido con que se había confeccionado denotaba buena calidad.<br />
<br />
-¿Qué hay de nuevo? He visto que tienes nuevos y exóticos clientes, o aún mejor, proveedores. Habrá venido a traer material nuevo, ¿no? -le  preguntó Scian afablemente, pero con un deje burlón.<br />
<br />
-Algo dejó, pero más bien vino a consultar... -respondió.- Creo que te va a interesar.<br />
<br />
-Más te vale que no sean cuentos de viejas, como siempre...</blockquote>

]]></content:encoded>
			<dc:creator>Txemix</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Ryzom: Mi Joya Secreta!</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/60-Ryzom-Mi-Joya-Secreta%21</link>
			<pubDate>Wed, 31 Aug 2011 23:17:59 GMT</pubDate>
			<description>Imagen: http://t1.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSschruTmzKy0iQ3kR6AF4lj3-zQ7BVnQHYaY0J4anif11nBKKW  
   
 Ryzom...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore"><div style="text-align: center;"><br />
<br />
 <img src="http://t1.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSschruTmzKy0iQ3kR6AF4lj3-zQ7BVnQHYaY0J4anif11nBKKW" border="0" alt="" /></div>  <br />
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 <br />
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   <br />
 Ryzom está disponible de forma gratuita en la tienda de Apple Mac y es el primer y único MMORPG disponible en la tienda de Apple Mac. Ryzom también está disponible para los usuarios de Linux, y es ahora el primer comercial MMORPG completamente abierto. <a href="http://www.ryzom.com/es/mmorpg-rpg-mmo-download_game.html" target="_blank">Descárgalo gratis, no necesitas tarjeta de crédito, y puede inscribirse en menos de 60 segundos!</a><br />
 <br />
  <br />
 <div style="text-align: center;">
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<br />
   <br />
 <i>El video no es de la mejor cualidad, tampoco muy reciente, pero captura el espíritu del juego.</i></div>   <br />
  <br />
   Descubre el mundo exclusivo de Atys, enfréntate a los peligros y cambie el curso de la historia. Encontrarás un incomparable desafiante juego que no se halla en ningún otro MMORPG. El juego se distingue en el diseño de su mundo. Atys es un planeta en constante cambio; no sólo el ciclo de juego de las temporadas cambian, pero las criaturas migrarán, cambiarán los recursos, y puestos de destacamento cambiará de manos. Vida cotidiana cambiará para los jugadores, así como el juego depende de la interdependencia. Con la economía y la historia en constante cambio, una vida en Atys es una constante evolución.<br />
    <br />
   El juego incluye un sistema de desarrollo de carácter abierto. Progresión del jugador no está determinada por una clase predefinida o profesión, pero más bien por las opciones que el jugador hace en el desarrollo de sus árboles de habilidad. Los jugadores pueden elegir a especializarse en la lucha, magia, elaboración o pastoreo; pero para experimentar el juego al máximo, la mayoría explorará los cuatro. Estas especializaciones iniciales dividen aún más como un jugador gana habilidad niveles, luchando por ejemplo dividirá en combate cuerpo a cuerpo y combates de distancia; combates cuerpo a cuerpo se dividen en especializaciones a dos manos, una mano y combate de cerca, y esas especializaciones se dividen más en sus respectivas armas. No hay ningún límite a cuántas habilidades de un jugador puede dominar, aunque dominando todos ellos seguramente sería un reto.<br />
    <br />
   Ryzom siempre se ha destacado como un juego Sandbox con muchos componentes que no encontrarás en otros juegos de hoy en día. Mientras que el juego puede apelar a una variedad de jugadores, hay poco que cuestionar, Ryzom está dirigido a los jugadores de role que buscan una experiencia de inmersión Sandbox. Con su diseño e complejo mundo y juego de forma libre, así como la capacidad de los jugadores para crear y 'realizar' sus propios escenarios, el juego debe apelar a cualquier persona en busca de un profundo y participación MMORPG donde imaginación prevalece sobre la evolución y el Estado.<br />
    <br />
   Ryzom también ve role fuerte apoyo de sus propietarios, permitiendo que los jugadores mismos se incrusten en la historia actual del juego.<br />
    <br />
   Ryzom es una joya secreta, un MMORPG cual la mayoría de jugadores no entienden de por vista. Mientras que no podría disuadir a cualquiera que intente el juego, que es justo advirtiendo que jugadores interesados en juegos tradicionales con historias previamente escritas y grandes cantidades de juego solitario no les gustara Ryzom. Una mente abierta y el deseo de experimentar algo nuevo va a ser la clave para encontrar su inmersión y diversión en Ryzom. Para entender y disfrutar este juego tienes que dejar atrás todo lo que tú crees que sabes de cómo se juega en un MMORPG Sandbox, y adaptarte al mundo y la comunidad incomparable de este juego.<br />
   <br />
 La historia de Ryzom se lleva a cabo en el año 2531 en el planeta Atys. A diferencia de otros planetas, Atys es un árbol enorme, lo suficientemente grande para mantener una atmosfera y múltiples ecosistemas en su superficie y dentro de sus inmensas cuevas subterráneas o creadas por una gran red de raíces y ramas.<br />
<br />
Cuatro razas (<a href="http://www.ryzom.com/data/wallpaper/Yrkanis_800.jpg" target="_blank">Matis</a>, <a href="http://www.ryzom.com/data/wallpaper/Dexton_800.jpg" target="_blank">Fyros</a>, <a href="http://www.ryzom.com/data/wallpaper/Wyler_800.jpg" target="_blank">Trykers</a>, <a href="http://www.ryzom.com/data/wallpaper/Mabreka_800.jpg" target="_blank">Zorais</a>) de humanoides distintas, 'homins', existieron en Atys cientos de años antes de la línea actual del juego (¿aunque no se especifica cómo ni porque?). Estas razas se desarrollaron en sociedades bastante separadas y asiladas, dentro de su propio favorecido ecosistema. Interactuando con benevolencia con las cuatro culturas homins, pero hostiles entre sí, habían dos razas mucho más avanzadas: <a href="http://www.ryzom.com/data/screenshots/kami.jpg" target="_blank">los Kami</a>; espíritus mágicos legendarios de la tierra, y <a href="http://www.ryzom.com/data/screenshots/karavan.jpg" target="_blank">los Karavan</a>; tecno guerreros del espacio exterior. Los Kami son presentados como difíciles de alcanzar, caóticos, juguetones y muy protectores de Atys, mientras que los Karavan son más reservados y nunca se han mostrado fuera de sus trajes protectores o lejos de sus maquinarias.<br />
<br />
En el año 2481 del juego, las razas homin casi fueron exterminadas cuando los horribles y hostiles tipos insectos mutados Kitins fueron liberados accidentalmente de su domicilio en las profundidades de las raíces de Atys. Los refugiados homins sobrevivientes empezaron a trabajar juntos en el año 2485 para reconstruir una sociedad mixta, en aéreas relativamente remotas. Poco después vino la amenaza adicional del 'Goo', una infección que se propaga y que convierte las aéreas en zonas inhabitables y enloquece a la vida silvestre con rabia.<br />
<br />
Ven y descubre los misterios escondidos de este mundo. Pero ten cuidado; tus elecciones no solo tendrán un impacto en ti si no también en el mundo de Atys.</blockquote>

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			<dc:creator>Loupi</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Dragon Age 2</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/46-Dragon-Age-2</link>
			<pubDate>Tue, 12 Apr 2011 16:52:12 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA[Retomamos el blog de "Jugando Solo en Juegaenred" para hablar de Dragon Age 2, la secuela de uno de los juegos de rol fantásticos que más han hecho...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">Retomamos el blog de "Jugando Solo en Juegaenred" para hablar de Dragon Age 2, la secuela de uno de los juegos de rol fantásticos que más han hecho correr ríos de tinta entre los jugones. Dragon Age fue la apuesta de Bioware para sacar un nuevo juego basado en un mundo completamente original y alejado de su anterior dependiencia del sistema de juego de Dungeons &amp; Dragons (aunque es innebgable que han aprendido mucho de ahí tras la saga de Neverwinter Nights y demás).<br />
<br />
<div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1665&amp;d=1302623267" id="attachment1665" rel="Lightbox_46" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1665&amp;d=1302623267" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: dragonageii01.jpg
Visitas: 3729
Tamaño: 49.6 KB
ID: 1665" class="align_center size_medium" title="Dragon Age II" /></a></div><br />
<br />
<div style="text-align: left;">Podemos decir que Dragon Age fue un gran acierto de Bioware con una trama argumental profunda y que sumergía al jugador en una historia de proporciones épicas. Tras sobrevivir a una masacre debíamos convertirnos en el héroe de Ferelden y acabar con la amenaza de la Ruina. Otros de sus puntos fuertes era ver la diversidad de evolucionar dentro de la historia según nuestro origen y raza y un sistema de combate muy táctico con muchas posibilidades. Sin olvidar unos compañeros de aventuras cruciales para conseguir alzarnos con la victoria y a los que había que cuidar en el campo de batalla y fuera, con las diferentes opciones de conversación y de misiones especiales.<br />
<br />
Vale, ya paro, que tengo que hablar de Dragon Age II. Ok, en esta secuela deberemos dejar de lado a nuestro héroe para tomar el papel de un exiliado de Lothering, ciudad pasto de la Ruina en el original, que huye hasta la ciudad costera de Kirkwall. La primera diferencia que encontraremos es que aquí solo tendremos un único origen, el del humano exiliado, no podremos escoger otro tipo de raza ni historia. Una trama que si bien empieza casi paralelamente que la historia original luego se extiende a lo largo de diez años.<br />
<br />
<div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1666&amp;d=1302624578" id="attachment1666" rel="Lightbox_46" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1666&amp;d=1302624578" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: dragonageii02.jpg
Visitas: 612
Tamaño: 514.1 KB
ID: 1666" class="align_center size_medium" title="Dragon Age II" /></a></div><br />
<br />
<div style="text-align: left;">A partir del primer momento de juego vemos que hay muchos cambios con respecto a su antecesor y que queda claro que han querido evolucionar el título hacia otro camino. La primera sensación que a uno se le queda tras la primera sesión de juego es que se ha consolizado mucho, el sistema de combate ahora es más "sencillo", pero a la vez más brutal y espectacular. ¿En qué se traduce esto? Pues en que vamos a tener que darle de lo lindo a los botones a la vez que pausamos el juego constantemente para ordenar acciones a nuestros compañeros. Eso si pensamos que su IA no basta. En muchas ocasiones podremos centrarnos en nosotros mismos mientras recibimos el apoyo de nuestros aliados, pero si jugamos en un nivel de dificultad difícil, habrá ciertos encuentros que requerirán de toda nuestra pericia y destreza a la hora de guiar a nuestro avatar y sus amigos.<br />
<br />
<div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1667&amp;d=1302625077" id="attachment1667" rel="Lightbox_46" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1667&amp;d=1302625077" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: dragonageii03.jpg
Visitas: 617
Tamaño: 540.3 KB
ID: 1667" class="align_center size_medium" title="Dragon Age II" /></a></div><br />
<br />
<div style="text-align: left;">Vale, sistema de combate más simplificado, acción menos táctica pero más brutal. Pero, ¿qué pasa con la historia? Bien, en Dragon Age II vemos una gran influencia de Mass Effect. Y es que al transcurrir la trama durante diez años, toda acción que llevemos a cabo tendrá su repercusión en la evolución de la historia. Ese mago al que dejamos escapar por compasión puede que luego se convierta en un terrible peligro para la sociedad o quizás en un poderoso aliado. Nuestros actos no afectarán a nuestro karma, pero si a las diferentes líneas argumentales secundarias que irán enriqueciendo a la principal. <br />
<br />
Prácticamente todas nuestras aventuras tendrán lugar en la ciudad de Kirkwall y zonas colindantes. Esto por un lado está bien, ya que nos permitirá sumergirnos completamente en el entorno y en sus gentes pero por otro provoca que haya demasiada repetición de escenarios. Ojo, esto no sería un problema si solo se repitieran los mismos mapas para las mismas zonas, lo que duele y mucho a estas alturas es ir teóricamente a diferentes cuevas y que todas tengan el mismo mapa clonado, este es un punto muy negativo y que no es comprensible en un título de estas características. <br />
<br />
<div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1668&amp;d=1302626235" id="attachment1668" rel="Lightbox_46" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1668&amp;d=1302626235" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: dragonageii04.jpg
Visitas: 601
Tamaño: 607.1 KB
ID: 1668" class="align_center size_medium" title="Dragon Age II" /></a></div><br />
<br />
<div style="text-align: left;">No quiero entrar en detalles exactos sobre la trama y la historia, para evitar hacer cualquier spoiler innecesario pero la sensación general es que aún siendo una historia que no está mal, se queda lejos de la inmersión épica de su antecesor. Eso si, encontraremos diferentes "cameos" de personajes del juego original, incluso contaremos con Anders, ese mago apóstata de Dragon Age: Awakening, de posible compañero de aventuras.<br />
<br />
Resumiendo, que es gerundio, Dragon Age 2 es un juego que engancha si sabes asimilar los cambios respecto al primero. Deja patente que han querido simplificar muchos detalles, lo cual puede ser negativo para algunos pero positivo para otros. Si bien lo recomiendo y os aseguro que os enganchará hasta que os lo terminéis, me temo que no os dejará el mismo sabor de boca que Dragon Age, aunque quizás es que yo sea demasiado purista. <br />
<br />
¿Habéis jugado? ¿Os habéis terminado ya Dragon Age 2? Os animo a compartir conmigo y el resto de lectores vuestras impresiones.<br />
</div></div> </div></div></div></div></div></div></blockquote>

]]></content:encoded>
			<dc:creator>Almogaver</dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">http://www.juegaenred.com/entries/46-Dragon-Age-2</guid>
		</item>
		<item>
			<title>Evony online</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/44-Evony-online</link>
			<pubDate>Thu, 03 Mar 2011 23:39:07 GMT</pubDate>
			<description>Archivo adjunto 1331 (http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1331) 
Primera buena noticia, Evony online es gratis. :) Es un juego de...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore"><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1331&amp;d=1299195519" id="attachment1331" rel="Lightbox_44" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1331&amp;d=1299194401&amp;thumb=1" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: Evony-Interface-map-View.jpg
Visitas: 239
Tamaño: 34.1 KB
ID: 1331" class="thumbnail" style="float:CONFIG" /></a><br />
<span style="font-family: Comic Sans MS"><font size="3"><font size="2">Primera buena noticia, Evony online es gratis.</font> </font></span><span style="font-family: Comic Sans MS"><font size="2">:) Es un juego de estrategia muy adictivo ! Desde mayo 2009, millones de jugadores</font></span><span style="font-family: Comic Sans MS">  de todo el planeta estan online para lograr ser el mejor regente.  Puedes jugar solo o unirte a una allianza, ( lo que recomiendo para  tener ayuda en recursos y proteccion en caso de que te ataque otro  jugador), tambien puedes chatear al mismo tiempo que construyes tu  imperio. Hay tres modos principales de chat : toda la comunidad, un  jugador en particular o los miembros de tu allianza solamente. Al  empezar, tienes un castillo, recursos, unos trabajadores y scouts. Vas  poco a poco a incrementar tus recursos construyiendo minas, granjas y  vas mejorando tu ciudad con diferentes tipos de edificios como la  academia donde vas a buscar nuevas technologias, &quot;barracks&quot; donde creas  tus ejercitos ( hay varios tipos de ejercitos de los simples soldados  hasta las poderosas catapultas ), los arqueros y las balistas son mis  favoritos ...:rolleyes:  Tienes tambien Heroes que puedes especialisar en ataque para el  combate, politica para los recursos y inteligencia para el desarollo  scientifico. La cantidad de Heroes que tienes depende del tamaño de tu  ciuda, en especial de una construccion que se llama el &quot;Inn&quot;, lugar  donde se hospedan y hacen fiestas ! ( puedes ver una parilla en el  jardin ! ) ;)<br />
Mientras mejoras tu ciuda, vas a atacar valles para tener mas recursos,  ciudades npc's para agarrar sus recursos y cuando ya has crecido un poco  puedes atacar otros jugadores para colonisarlos. Al principio, tienes  una proteccion de una semana asi nadie te va a atacar mientras  construyes tu ejercito. Hay unas tareas &quot;quests&quot; cuales al hacerlas te  dan prestigio, medallas o herramientas. Poco a poco vas a explorar un  mundo inmenso y hacerte amigos. En mi allianza hay jugadores de America  del sur, Estados Unidos, diferentes partes de Europa, Medio-Oriente ! 8)<br />
atacando a valles y ciudades vas a obteber medallas que te permiten  subir de rango, gemas que utilisas para mejorar las armaduras y equipos  de tus Heroes. <br />
Mientras es un excelente juego de estrategia, es facil de jugar desde el  primer dia, tiene una interfaz intuitiva muy clara. Esta en ingles pero  hay una gran comunidad Hispana. :D<br />
Cada dia vas a recibir una Amuleta, jugarla a la ruleta y ganar algo (  una medalla o cantida de recursos, o herramienta para acelerar tu  produccion de piedra o madera ... )<br />
para los que quieren desarollar su imperio mas rapidamente hay un  systema de &quot;cents&quot; que puedes comprar en el sitio del juego que te  permitiran adquirir cantidad de &quot;items&quot; para crecer mas rapido.<br />
El juego empezo con &quot;Age1&quot; ahora estamos a &quot;Age2&quot; con unas mejoras.<br />
Juegas en tu navegador y agarra muy pocos recursos de tu compu. </span><br />
La pagina oficial esta aqui :<br />
<a href="http://www.evony.com/" target="_blank">http://www.evony.com/</a><br />
<br />
 a ver si nos conocemos en el juego ...:)<a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1329&amp;d=1299195482" id="attachment1329" rel="Lightbox_44" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1329&amp;d=1299193424&amp;thumb=1" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: full_Evony2.png.jpg
Visitas: 103
Tamaño: 237.9 KB
ID: 1329" class="thumbnail" style="float:CONFIG" /></a><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1330&amp;d=1299195492" id="attachment1330" rel="Lightbox_44" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=1330&amp;d=1299193415&amp;thumb=1" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: Evony.jpg
Visitas: 86
Tamaño: 277.3 KB
ID: 1330" class="thumbnail" style="float:CONFIG" /></a></blockquote>

]]></content:encoded>
			<dc:creator>Chubidoo</dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">http://www.juegaenred.com/entries/44-Evony-online</guid>
		</item>
		<item>
			<title>Ring in the New Year Event</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/43-Ring-in-the-New-Year-Event</link>
			<pubDate>Mon, 03 Jan 2011 19:33:07 GMT</pubDate>
			<description>New Year Greetings 
Archlord wish you a Happy New Year! 
Come visit http://archlord.webzen.com/ 
 
Archlord les Desea Nuevo año!!!!! 
para mayor...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">New Year Greetings<br />
Archlord wish you a Happy New Year!<br />
Come visit <a href="http://archlord.webzen.com/" target="_blank">http://archlord.webzen.com/</a><br />
<br />
Archlord les Desea Nuevo año!!!!!<br />
para mayor informacion entren a la pagina que esta arriba<br />
:D</blockquote>

]]></content:encoded>
			<dc:creator>Wal Mac Vargas Jarquin</dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">http://www.juegaenred.com/entries/43-Ring-in-the-New-Year-Event</guid>
		</item>
		<item>
			<title>1. Secretos</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/33-1-Secretos</link>
			<pubDate>Tue, 21 Sep 2010 10:23:59 GMT</pubDate>
			<description>La Ciudad de Varanas le recibe. Algunos al mirarle, ven a un héroe. Los dioses saben que las apariencias engañan. El pueblo no renuncia a sus sueños....</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">La Ciudad de Varanas le recibe. Algunos al mirarle, ven a un héroe. Los dioses saben que las apariencias engañan. El pueblo no renuncia a sus sueños. Los campos y el sudor no son suficiente.<br />
<br />
Su armadura resplandece, bajo la luna. Las hogueras arden. El bullicio crece. Nadie dormirá hoy. Los Juegos de Varanas comenzarán al amanecer. Todo son risas, retos, anhelos en la madrugada.<br />
<br />
Deimos no desea nada. Su alma serena contempla cada rostro, con frialdad. No busca gloria. Tan sólo un nombre. El nombre de aquel que conoce su secreto. El único enemigo del Caballero Negro que sabe suficiente. Aquel que conoce sus facciones.<br />
<br />
Ahora, distintas.<br />
<br />
Sus manos sostienen férreamente las riendas. Su montura sí parece afectada por el ambiente, jovial. Por el aroma cálido que inunda la noche. Es un depredador, y tiene hambre. Aunque domado, aún conserva su naturaleza. Es un bunga, un dragón, el rey de las bestias. Sin embargo, las espuelas de Deimos logran volverle sumiso, de nuevo.<br />
<br />
Avanza, atravesando el puente de la Ciudad Blanca, adentrándose en sus arcos y pórticos, dejando a un lado los portales y los prestamistas, siempre buscando un trato, ofreciendo oro a los incautos, dispuestos a obtener con creces lo prestado.<br />
<br />
La pomposidad de los edificios le desagrada. No puede evitarlo. En su interior aún late el corazón de un niño de Obsidiana. El calor del desierto, el curtido carácter que forja el miedo y el peligro.<br />
<br />
Varanas es la capital. Pero sus habitantes olvidan. En su ciudad de cristal se sienten a salvo, sin recordar que el riesgo existe igual en los palacios. Que la traición se hurde con palabras hermosas. Que la muerte, es dulce y embriagadora.<br />
<br />
Bajo su yelmo, negro, Deimos sonríe. Sabe que en la Ciudad de Plata existen sierpes, que se ocultan, al igual que él. Sabe, que aguardan su momento, complacientes.<br />
<br />
Despacio, desmonta, frente a la posada. El Caballero Negro descansará esta noche. Se batirá mañana.</blockquote>

]]></content:encoded>
			<dc:creator><![CDATA[Deimos 'Corazon negro']]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">http://www.juegaenred.com/entries/33-1-Secretos</guid>
		</item>
		<item>
			<title>Capítulo 15. Reencuentro esperado</title>
			<link>http://www.juegaenred.com/entries/32-Cap%C3%ADtulo-15-Reencuentro-esperado</link>
			<pubDate>Thu, 09 Sep 2010 12:37:41 GMT</pubDate>
			<description>Resoplando, puse el pie en el primer peldaño de la empinada escalera.  La noche era despejada, pero desde arriba se proyectaba una sombra  extraña....</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">Resoplando, puse el pie en el primer peldaño de la empinada escalera.  La noche era despejada, pero desde arriba se proyectaba una sombra  extraña. Tranglush y yo avanzábamos con cautela, mirando cada detalle,  cada peldaño, guardando la posición ante cualquier señal anómala. <br />
<br />
 Tenía la sensación de que llegaríamos a tocar la luna al coronar la  escalera, y concluí que el enano debía ser muy rápido o tener alas en  los pies para dejarnos atrás tan raudo. A medida que subíamos, el aire  se iba tornando cada vez más frío. Una pequeña bruma lamía la  superficie, todavía lejana, de lo que parecía ser la cumbre. <br />
<br />
 Una arcada de acero retorcido, flanqueada por una verja también  metálica, señalaba el límite. No había ningún impedimento en la entrada,  la puerta no se componía de ninguna hoja. Tranglush se adelantó un  tanto, con la espada todavía ensangrentada por los enemigos hendidos, y  mellada, a causa de los golpes asestados a nuestro huesudo amigo. Sin  embargo, la hoja relucía, como advirtiendo que aquello no era el final.  La noche era estrellada, y olía a sangre.<br />
<br />
 <div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=358&amp;d=1284035758" id="attachment358" rel="Lightbox_32" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=358&amp;d=1284035758" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: 4c4e8867b5ef1.jpg
Visitas: 144
Tamaño: 61.7 KB
ID: 358" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
<br />
</div> Cuando la cúspide estaba cercana, mediante señas, acordamos  agacharnos para no dejarnos ver. Como reptiles, subimos los últimos  peldaños arrastrándonos sobre nuestros vientres. La cima estaba  presidida por un altar, por monumentos funerarios, efigies… (todo ello  del mismo estilo de construcción que las ruinas) y por cinco figuras  encapuchadas de negro. La más cercana a nosotros emitió un sonido agudo  que nos dejó aterrorizados, y comenzamos a recular hacia la escalinata,  listos para lo peor. La muerte había venido a buscarnos, en persona  además. Los cinco seres de negro se encontraban dispuestos junto al  altar, y al parecer habíamos interrumpido algo. Un montón de harapos  color rojo sangre esperaba arrugado encima de él. Quizá era su cena.<br />
<br />
 Todos parecían idénticos. De pronto, recordé el jinete que había  herido a Amdir. Podría haber apostado la mano a que uno de ellos era él.  Y podría haber apostado la otra, y no la hubiera perdido, a que lo que  buscábamos era el montón de trapos rojo sangre que descansaba sobre el  altar de piedra. <br />
<br />
 Al ver que no representábamos un peligro para ellos, continuaron con  su ritual. En un idioma desconocido, al menos para mí, recitaron  estrofas de una especie de oración. La luna fue ocultada en parte por  unos nubarrones negros que invadieron el cielo. Un rayo golpeó el altar,  y la masa de tela roja comenzó a tomar forma, hasta asemejarse a la de  sus invocadores.<br />
 Una voz resonó aterrorizada, desde la derecha, y una figura humanoide  con una espada y envuelta en ropajes rojos corrió hacia el altar,  vociferando al tiempo que respiraba agitadamente:<br />
<br />
 -¡Nos atacan! Traen fuego, mis señores. –de la dirección por la que  él había venido se oían gritos, y espadas entrechocarse. Columnas de  humo importantes comenzaban a elevarse hacia el cielo, y al poco las  enormes llamas danzaban alegremente, superando la altura de los muros.<br />
 -La misión se ha completado. Eógan, contén a los asaltantes, nosotros  no tenemos tiempo para esta disputa. –la voz hablaba con un tono ronco y  silbante, y provenía de alguna de las cinco figuras negras. No supe  distinguir cuál. El rostro de Éogan se congestionó, abatido, pero asumió  su cometido estoicamente.<br />
<br />
 <div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=359&amp;d=1284035766" id="attachment359" rel="Lightbox_32" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=359&amp;d=1284035766" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

Nombre: 4c4e885f85713.jpg
Visitas: 138
Tamaño: 79.8 KB
ID: 359" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
<br />
</div> Tranglush se había replegado hasta donde estaba yo, y no movió un  músculo. El fuego crecía alegremente por momentos, y las figuras se  marcharon por una salida de la construcción que había al fondo. No  estaba dispuesto a seguirlas, por mucho oro o bienes que me ofreciesen.  Una vez se hubieron marchado, la presión se alivió un poco, y vi cómo  Tranglush derribaba al maldito bastardo de Éogan, quien se defendía  torpemente, atenazado por el miedo de verse sólo y sin sus señores. Mi  compañero había aprovechado su desconcierto para lanzarse sobre él, y  sus ropas rojas se teñían aún más con su sangre, debido a las heridas  que había recibido. Tras retorcer su arma en el estómago del enemigo,  Tranglush se levantó y me miró, triunfante.<br />
<br />
 Una figura con dos antorchas apareció en la plataforma, jadeante pero decidida.<br />
<br />
 -¡Señor Aragorn! –le gritó Tranglush.- Por ahí. –señaló en la dirección hacia la que se habían ido aquellos seres. <br />
 Trancos (el señor Aragorn), asintió, y lanzó una de las antorchas hacia Tranglush, que la cogió al vuelo. <br />
 -La necesitarás. –dijo, y tomando de nuevo impulso, echó a correr tras los jinetes oscuros. <br />
<br />
 Tranglush miraba alternativamente la antorcha y la figura envuelta en  vestiduras carmesíes, que se alzaba imponente en el altar, con una  expresión indescriptible. <br />
 Se lanzó hacia ella, y ésta, que hasta entonces había estado inmóvil,  comenzó a intentar asestar golpes y empujones a mi compañero. Yo  también la flanqueé, y comenzamos a hostigarla. Los brazos con los que  golpeaba parecían de una bestia salvaje, pero parecía confusa y débil,  así que no me fue difícil parar sus embestidas. <br />
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 <div style="text-align: center;"><div class="img_align_center "><a href="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=360&amp;d=1284035769" id="attachment360" rel="Lightbox_32" ><img src="http://www.juegaenred.com/attachment.php?attachmentid=360&amp;d=1284035769" border="0" alt="Pulsa en la imagen para verla en tamaño completo

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ID: 360" class="align_center size_medium" /></a></div><br />
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</div> Aprovechando que yo estaba captando su atención, Tranglush comenzó a  buscar un hueco entre los harapos, y finalmente consiguió colar la  antorcha, haciendo estallar en llamas a la criatura. Los chillidos que  profería eran ensordecedores, y se parecían en cierto modo a los de sus  creadores.<br />
<br />
Nos apartamos de ella, dejándole dar sus últimos furiosos  golpes al aire. Comenzaba a agonizar, y no tardaría mucho en caer. Y así  fue. Unos instantes después, un bulto informe y chamuscado se retorcía  todavía en el suelo, estirando una mano informe hacia el cielo.<br />
<br />
 -Lo siento, Amdir. –dijo Tranglush.<br />
<br />
 Yo también lo sentía. Era una pena que tuviera que haber acabado así.<br />
 Volvimos a poner los pies en la tierra, y exploramos el campamento.  Había estallado en llamas, y estaba desierto completamente. Se había  dado un duro golpe a los bandidos de aquella zona, quizás casi decisivo.  Al menos, la noche nos había sonreído, amargamente.</blockquote>

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